Los caminos de Cristo

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Los caminos de Cristo en la conciencia humana y en el mundo.

 

Índice de todos los capítulos.

A la parte 1: Introducción, por los pasos de los Evangelios.

A la parte 2: Los pasos del Apocalipsis de Juan.

A la parte 3: Capítulos sobre diversos temas y preguntas vitales.

Éste es la parte 4 : El Antiguo Testamento; y cooperaciones para el diálogo con otras religiones:.

Un recorrido por los textos; se puede acceder a los capítulos también desde aquí: Para los capítulos referidos más abajo (en el índice), primero debe estar cargada la página completa:

1.  Sobre el Antiguo Testamento y la religión judía (judaísmo)
1b.Zaratustra
3.  Jesucristo y el Islam (mejorado)
4.  Jesucristo y el budismo
4b.
Jesucristo y el hinduismo
14.Contribuciones generales sobre las religiones de la naturaleza
15.Nuevas páginas temáticas en alemán / inglés (aún por traducir)

Aviso sobre otras versiones y derechos.
E-mail.

 

Sobre el Antiguo Testamento y la religión judía (judaísmo).

Esta página adicional es una contribución a la mejor comprensión del Antiguo Testamento y al diálogo interreligioso. No se pretende con ello tratar los escritos altotestamentarios tan detalladamente como este proyecto web aborda, por ejemplo, los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles (Día de Pentecostés).

Jesucristo y sus discípulos se referían con frecuencia a las Sagradas Escrituras que sus oyentes conocían. Se trataba entonces del Antiguo Testamento. Contiene éste la historia de la creación, libros sobre la historia de los judíos, los textos de la ley, textos proféticos, salmos, apócrifos, etc. Jesús y los discípulos manifiestan que su tarea no consiste en revocar las antiguas tradiciones, que no se presentan, antes que nada, como exegetas, sino que se ocupan de la vida desde el contacto directo con Dios y con Cristo. (v. capitulo 2: "Los fundamentos de los valores éticos", y el texto principal). Así pues, aparecen nuevos planteamientos respecto al Antiguo Testamento.

En el Nuevo Testamento se encuentran, sin embargo, muchas referencias a otros credos de su tiempo. El Evangelio de Juan, p. ej., se refiere abiertamente y con frecuencia a aquellos que conocían las enseñanzas de la sabiduría gnóstica para explicarles, sobre su propio escenario doctrinal, lo distintivo, lo específicamente cristiano. Un sencillo ejemplo lo constituye ya la descripción „Él era la luz verdadera...", en Jn. 1. Asimismo, algunas de las cartas de Pablo, p. ej., prestan más atención a las doctrinas de los que provienen del entorno de las antiguas religiones mistéricas que a las tradiciones judías. Quien no conozca estas tradiciones no se percatará de ello. En estos pasajes del Nuevo Testamento no se ve un juicio condenatorio global de todos los antiguos escritos no judíos. Juicios de esta especie sólo se ven en pasajes que se refieren a usos manifiestamente improcedentes de cultos concretos degenerados, y siempre con el fin de prevenir a los hombres de caer en tales caminos. La vieja y legítima meta de la misión era recoger a los hombres allá donde éstos estuvieran; y no, sencillamente, exigirles que olvidaran su entera biografía, algo que habría ocasionado más bien nuevos desgarros de conciencia y no habría traído ningún consuelo para tales desgarros. A los hombres de otra procedencia no se les exigió adoptar primero toda la tradición judía. En este sentido, se les consideró con los mismos derechos que a los judíos. No obstante, sobre este asunto hubo, entre los mismos discípulos, disputas que aún siguen vivas.

De hecho, sería también posible reinterpretar lo cristiano tomando como base otras tradiciones religiosas en lugar del Antiguo Testamento. Tal cosa fue lo que intentó, p. ej., Mani, el inspirador de los maniqueos, que se propagaron ampliamente por Asia, fueron luego perseguidos por la Iglesia y que hoy, en la práctica, han desaparecido. Éste tomó como punto de partida la religión igualmente monoteísta de Zaratustra en Persia. En qué medida logró de esta forma reinterpretar correctamente el papel de Jesús y en qué medida, a pesar del alto nivel de sus enseñanzas, su intento resultó frustrado (véase, p. ej., la unilateral evasión del mundo en sus doctrinas) es otra cuestión a la que no abordaremos aquí.

La religión judía (judaísmo), ha producido, según la Biblia hebrea, algunos otros escritos, como son los Libros de la Ley (Mischna) y los Comentarios (Gemara) del Talmud –en las ediciones de Babilonia y Jerusalén -; y también las obras fundamentales de determinadas corrientes, especialmente los escritos esotéricos Cabalística: Zohar (Sohar) / Sepher Jezirah. Estos últimos escritos fueron atribuidos al siglo XIII, pero podrían remontarse a antiguas tradiciones; alguno recuerda incluso al antiguo Egipto. Aún hoy en día existe una mística judía.

Sobre las imágenes de Dios.

Al principio, en el Antiguo Testamento, se nombra a Dios "Elohim", es decir, „los divinos espíritus (creadores)" y nada que tenga que ver con algo extraterrestre implicado en experimentos genéticos, etc., tal y como hoy se especula en algunos libros; éstos sólo se mencionan aquí en la medida en que se ocupan parcialmente de influencias poco claras en el desarrollo de la Tierra.
El nombre Jahweh/ Jehová/ JWHW sólo aparece más tarde en el Antiguo Testamento. Con el paso del tiempo, al ir Dios aproximándose, según fuentes místicas y espiritualísticas como Lorber o Steiner, apareció, entre otras, la experiencia de Dios como Jehová. Pero, por desgracia, las traducciones emplean siempre las mismas denominaciones allí donde en el original aparecen muchos nombres diferentes de Dios. Así, la experiencia siempre particular de los hombres se iba transmitiendo de unos hombres a otros, a través de las épocas. La originaria y auténtica experiencia de Dios como Jehovah debió probablemente quedar enturbiada por obra del hombre, e incluso entidades negativas pudieron, en este sentido, haber confundido a veces a las gentes de superficial espiritualidad y llenas de odio. De este modo, es de presumir que no todas las historias del Antiguo Testamento se refieran al verdadero „Yahwé", o a „YHWH", en el sentido de las comentarios de Hurtak. Pero esto no significa que cada una de los sucesos altotestamentarios pueda ser valorado desde la lógica humana de nuestras sociedades modernas. Dios sabe mejor que nosotros por qué hace lo que hace y qué espera de los hombres.

La fe mesiánica y Cristo.

„Christos" es ya en los Septuaginta, la traducción de la Biblia al griego, hecha en los siglos III y II a. de C. por judíos para judíos, la palabra para „Meschiach", el Mesías profetizado. Así pues, no se trata de una invención de Pablo, tal y como algunos autores modernos han creído. Los rollos de las cuevas a las orillas del Mar Muerto (Qumran) muestran que judíos piadosos, ya décadas o siglos antes de Cristo, aguardaban un reino de paz mesiánico, tal y como se describe en Jesaja, 11. Pero ya entonces había diversas interpretaciones sobre la naturaleza del Mesías. Así, hasta los discípulos de Jesús tardaron en comprender que el nuevo „reino" anunciado no tenía nada que ver con una revuelta nacional de hecho contra los romanos, sino con una transformación espiritual universal, con un „reino del cielo".

La comunidad del Qumran se adscribe con frecuencia a los ortodoxos y espirituales esenios, la tercera escuela fundamental del judaísmo de entonces, junto a fariseos y saduceos. En rigor, se trataba más bien de una comunidad independiente que, cercana a los esenios, mantenía buenos contactos con las otras corrientes del judaísmo de aquellos días: además de con los pacíficos esenios, también con los, asimismo, autónomos militantes „zelotes", y con los fariseos en Jerusalén (éstos últimos, en apuros, confiaron a los esenios incluso los registros del tesoro del templo; evidentemente, a pesar la disparidad de sus posturas, los consideraron dignos de plena confianza). La „regla comunitaria" 1QS contiene información sobre la expectativa del Mesías. Se mencionan incluso dos Mesías, es decir, 2 líneas genealógicas del esperado Mesías, que, según el derecho del momento, podrían corresponder a Jesús: a través de José, de la casa de David, y a través de María, por la línea sacerdotal de Aarón (así lo menciona, p. ej., también Carsten Peter Thiede, que, por encargo de las autoridades israelíes responsables del patrimonio, trabaja con estos rollos).
La profecía de Micha, 5,1, según la cual el Mesías procedería de Belén, parece no haber tenido ningún significado en estos círculos, que alimentaban la expectativa en un Mesías. Sin embargo, el evangelista Mateo, p. ej. lo refiere. Algunos se han precipitado a considerar ésta como una invención suya, pues Jesús procedía de Nazaret. *

Un texto del profeta Daniel 9:25 se relaciona con frecuencia con Jesús: desde la orden de la construcción de la segunda Jerusalén (v. Nehemías 2:18; ca. 445 a. C.) hasta la muerte del (2º) Ungido transcurren en total 69 "semanas". Si se entiende por ello "semanas anuales", de 7 años cada una  (cfr. el significado de los "años sabáticos", etc.), entonces esto señalaría de hecho al tiempo aproximado de la crucifixión.

Aunque en una teología determinada por el cristianismo, en tanto que comunidad religiosa, pueda resultar difícil de aceptar, en otros círculos culturales parece muy interesante la propuesta de R. Steiner, que ve en Cristo una entidad perfectamente conocida, ya en tiempos precristianos, por algunos de los mejores sabios; que vino a expresarse en Vishwas Karman, de los hindúes, Ahura Mazda, de los parsis, en la entidad solar Osiris, de los egipcios, y en la celta Belemis = Baldur, Apolo. Véase también el capítulo „Al principio fue el Verbo..." en este texto (parte 1). Sobre la cristología de Rudolf Steiner, véase también, p. ej., las colecciones de ensayos :"Las entidades espirituales en los cuerpos celestes ", 1912;"Prolegómenos al misterio del Gólgota ", 1913, 1914;"De Jesús a Cristo ";"Cristología".

Más tarde, hace 2000 años, asistimos a la encarnación de Cristo sobre la tierra y, en tanto que ejemplo puesto en un punto de inflexión de la historia del mundo, lo vemos asumir esta historia, por así decirlo, hacerse responsable de la humanidad y reemprenderla con su vida. Los antiguos cultos están, en parte, degenerados, del mismo modo a como, más tarde, el cristianismo se volvió superficial, pero nada de ello resta valor a una investigación en esta línea. Cristo se mostraría entonces como algo que no encajaría con ese papel que a veces se le atribuye, el de garante del poder de una particular comunidad religiosa. Un ser que encarna ya lo genéricamente humano, una vez renovado, el „nuevo Adán" del Gólgota.

Resp. al tiempo „antediluviano" y el tiempo neotestamentario, p. ej., los escritos por la „palabra interior" de Jakob Lorber: www.lorber-verlag.de ; así como Rudolf Steiner. Los conocimientos de la mística traen consigo que podamos olvidarnos de las tesis de algunos, según los cuales Jesús no habría existido como persona histórica o habría sido tan sólo un mero predicador errante.

Update English/ Deutsch.

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Zaratustra.

Las doctrinas originales de Zaratustra pueden aún encontrarse entre los parsis, y en su texto sagrado, el Zend Avesta. Los investigadores practicantes de esta religión en la India han demostrado, tal y como atestiguaban los antiguos historiógrafos, que esta religión es más antigua de lo que suponen los investigadores occidentales. Se deduce, además, que, originariamente, en esta religión no todo giraba en torno a aquella lucha cósmica entre la Luz y las Tinieblas que más tarde se transvasó a las doctrinas gnósticas. Sino que existía un Dios personal, llamado Ahura Mazda, que, en tanto que „máximo bien" se erguía sobre estas dos fuerzas en conflicto. El concepto para nombrar la cara impersonal de Dios era "Ahu". (Una dirección para las espiritualísimas reinterpretaciones actuales de esta religión: Monasterio Mazdayasnie, Mustafa Bldg., Sir Pherozeshah Mehta Rd., Bombay 400001, India.). Por lo demás, se han descubierto referencias en las tradiciones iranias a Noé / Nuakh que coinciden con las narraciones bíblicas. Nuestra impresión es que el Zend Avesta tiene al menos mucho en común con una especie de prototradición de la humanidad anterior al diluvio mediooriental, es decir, con muy antiguas creencias religiosas que, a pesar de provenir de una cultura degenerada, conservaron fiel testimonio de Noé. Abrahán no fue el primero en adorar a un solo Dios. Hay indicios también de que la originaria forma de esta religión contara ya con documentos escritos antes de la inundación de aprox. 3.500 a. C., y aún no se pierde la esperanza de que aparezcan escritos de este tiempo antiquísimo. Lorber llama a uno de estos escritos desaparecidos "Seanthiast Elli"; antes de la inundación, Dios debe haberse aparecido a los hombres como "Abedam", tal y como, más tarde, obra a través de Melquisedec.
Los parsis, además, fueron considerados por muchos teólogos musulmanes en Irán como uno de los -en la expresión coránica- „pueblos del libro", como los judíos y cristianos, es decir, no entre los „paganos", sino entre aquellos que creen en un solo Dios que se comunica a través de profetas. Naturalmente, al igual que ha ocurrido con otras religiones, también en esta religión se ha perdido hoy algo de aquella profundidad espiritual originaria que debería tratar de recuperarse.

Mani (216-276) trató de enlazar las enseñanzas cristianas con la antigua religión de Zaratustra. (...) (No se trata aquí de juzgar este intento; véase también el texto más extenso en inglés o alemán.

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Información sobre:  Jesucristo y el Islam.

El diálogo interreligioso

Este documento es un modo de cooperar en el cometido de una mejor comprensión entre las religiones y un pacífico "diálogo interreligioso", según viene haciéndose desde hace años. Estas líneas no tienen como propósito caracterizar el Islam en su totalidad, tanto más cuanto que el Islam cuenta con diversas escuelas.

El Corán *) y las otras religiones con escrito

Islam significa "sumisión a la voluntad de Dios".

Islam significa "sumisión a la voluntad de Dios". El texto sagrado del Islam, el Corán, se interpreta como inspiración divina, transmitido al profeta Mahoma por Dios o bien a través del ángel Gibril, que puede indentificarse también al arcángel Gabriel conocido en el cristianismo. Seguro en todo caso es que el Corán es de una relevancia central. Por lo demás para la interpretación otras tradiciones (sunna; literalmente: "costumbre") transmitidas en el tiempo del profeta (Hadith) desempeñan también su función. Un profeta mismo es una persona en su comportamiento personal, no un dios. Además ha de considerarse que, igualmente que entre los cristianos, existen musulmanes que no conocen con exactitud su libro sagrado. 

A los cristianos y a los judíos se los apela en el Corán en parte incluso directamente como "vosotros, gentes del escrito" (gentes del libro, por ejemplo en la sura 4,171*) y como "vosotros, hijos de Israel". Así pues también pueden dedicarse al Corán*) si bien mayormente no lo hacen. La historia y la fenomenología de las religiones se ocupa en todo caso de los escritos sagrados de todas las religiones e investiga entre otros aspectos el desarrollo histórico de su interpretación. Los escritos sagrados han de ser estudiados en todo caso con el debido respeto.
Una parte de los comentadores islámicos del Corán escribe que existe una versión original del Corán – guardada a buen seguro en Dios – que solamente es accesible a los ángeles y a los enviados humanos puros; otra parte de ellos interpreta que el lector del Corán existente en la tierra debe permanecer en estado de pureza.

Al profeta se lo considera como enviado para un „tiempo" (o tiempo de tránsito) durante el cual no hay enviados (sura 5,19*). El Corán distingue entre creyentes, es decir, creyentes según las enseñanzas del profeta Mahoma, „gentes del libro" (gentes del escrito) y „paganos". Con "gentes del libro" se refiere especialmente, a los judíos y a los cristianos, que junto con los musulmanes entroncan con la misma tradición; a veces, también a los zoroastristas (sura 22,17*). El Corán reconoce, además, la cadena de „profetas" que ofrecían, para sus pueblos o, mejor dicho, para sus épocas, doctrinas coincidentes de un solo Dios, de un juicio ultraterreno y de la oración (por ejemplo, sura 6, 83-92; sura 7, sura 4,136*). En tanto las personas de estas religiones creen en una base común en el Corán no son considerados como paganos (sura 5,48* entre otras). En los primeros siglos del Islam no se les obligaba a los cristianos y judíos a hacerse musulmanes (según la doctrina del Corán "En la religión no hay obligación", véase sura 2, 256*).
Abraham es considerado como uno de los "Hanifas" que individualmente llegaron directamente a la fe verdadera en el Dios único.

Alá – en el árabe antiguo y preislámico „al-ilah" – es seguramente en tanto palabra semítica de la misma etimología que "Elohim", un nombre de Dios en los libros hebraicos de Moisés.

"Infieles" – literalmente más o menos: "veladores" eran considerados durante la vida del Profeta Mahoma en sentido estricto los politeístas o los idólatras, contra los cuales luchó él mismo en Arabia, y de los cuales ya se previene en la Biblia de los judíos y cristianos. En sentido amplio en el Islam siguen considerándose hoy „infieles" a quienes no creen en el Dios Uno y en el Juicio. A veces se usa este término actualmente de un modo incorrecto para denominar en bloque a todos aquellos que no sean musulmanes; a veces incluso para denominar a musulmanes de otra corriente diferente a la propia.

Jesucristo en el Corán.

Se ha señalado que el Corán, en varios pasajes, reconoce a Jesús como profeta, como "enviado de Dios", y también, de forma algo imprecisa como „palabra" de Dios, y se lo ha reconocido como Espíritu de Dios (sura 4,171) „creado como Adán"(suras 2, 3, 5,...). En una correcta comprensión del Islam, pues, se otorga a Jesús, en cualquier caso, más de lo que le reconocen algunos modernos teólogos cristianos, ¡que sólo ven en Jesús a un reformador social! El Corán tan sólo no aceptó la doctrina –entendida por los cristianos de los tiempos de Mahoma en un sentido demasiado terrenal- de la filiación divina de Jesús en el marco de la posterior doctrina de la Trinidad. Apenas hubo cristianos que pudieran explicar verdaderamente lo que se pretendía decir con ello de forma que otros hombres con diferentes concepciones lo hubiesen podido comprender (p. ej., sura 6, 101*). En la Epístola a los romanos 1.4 se dice de Jesús en su virtud de Espíritu de Santidad "hacía funciones de hijo", es decir, no en tanto nacido. Con el convencimiento musulmán, según el cual Dios no es no nacido y no ha hecho nacer a Jesús, sino que lo ha creado, pueden estar de acuerdo los cristianos. Por lo demás el concepto (griego) de "Logos", que en la Biblia denota el origen o la misión divinos de Jesús, se traduce en los Evangelios también como "el Verbo" (véase más arriba), que en el mismo Corán se emplea para denominar a Jesús. ¿Se encuentran en las revelaciones inspiradas tanto del Corán como de la Biblia algunos ocultos arcanos que no hayan sido hasta ahora plenamente reconocidos ni por los musulmanes ni por los cristianos de modo que ambos discuten de un modo inútil meramente sobre conceptos? También cuando los cristianos predican eso mismo de modo que se entiende como una "doctrina de pluralidad de dioses" no se corresponde lo que dicen con el modo en el que Jesús mismo enseñaba: "rezad en mi nombre (es decir, unidos íntimamente a Jesús) al Padre (Dios)" (Biblia, Evangelio según San Juan 15:16). Todo se relaciona en la vida de Jesús con el Dios único con el que el se encontraba entrañablemente unido y al cual podía él conducir a las personas.

El concepto "Logos" (griego, en el Evangelio de Juan, 1, la „Palabra de Dios", una denominación que allí está vinculada a Cristo) aparece en la traducción de Paret del Corán (alemán) independientemente de Jesús, pero en otras versiones del Corán se entiende como "asunto" o como "orden" de Dios (sura 13,2 y 13,11).

El Corán ve a Jesús "como Adán", que Dios creó en la tierra (sura 3, 59*) y habla de un „enviado de Dios" desde el Espíritu Santo, que obró el nacimiento virginal de Jesús de Miriam (María) (sura 19, 17-22*). En la versión cristiana anuncia el ángel del Señor el nacimiento de jesús del Espíritu Santo. También se dice en el Corán que Jesús fue reforzado con el Espíritu Santo o el Espíritu de la Santidad (sura 5, 110*).

Según el Corán, el joven Jesús anunció su resurrección (sura 19, 33*), con la que de hecho pudiera referirse también a una nueva venida el "nuevo día" (el juicio con la resurrección de los creyentes, al que acaso se refiera el Corán al mencionarla aquella frecuentemente; véase abajo la sura 4, 159*. El Corán dice que Jesús fue elevado vivo al cielo (sura 4,157 -159*, sura 3,55*).
Los musulmanes y los cristianos no están de acuerdo acerca de la cuestión de si Jesús antes de su ascensión al cielo hubiera sido crucificado, hubiera muerto y vencido la muerte gracias a Dios – según los cristianos postulan – o bien si acaso sin haber sido crucificado hubiera ascendido al cielo – que es precisamente lo que creen los musulmanes. En todo caso comparten ambos la creencia de que Jesús no estaba en absoluto „muerto" en el momento en que ascendiera sino que antes bien, por ejemplo, enseñaba a las personas.
Ya en la sura 3,55* o bien la sura 5,48* se dice precisamente „...lo haré puro" y „...todos regresaréis a mí y yo (Dios) decidiré entre vosotros sobre aquello que vosotros mismo (en la vida terrenal) estáis enfrentados". La solución de algunos misterios que aún permanecen puede suponer una concordia entre cristianos y musulmanes y solventar el conflicto.

Asimismo, el Corán menciona también la resurrección de los creyentes en el día del juicio (sura 36, 77-83; sura 69, 13-37, suras 75 y 99* entre otras). Jesús vendrá entonces de nuevo y atestiguará frente a los creyentes de las Escrituras (sura 4,159; comp.. sura 16,89*). En este juicio, todos aquellos, incluso los no musulmanes, que creen en Dios y en el nuevo día, y „hacen lo que es justo" no tienen nada que temer por causa del juicio, (sura 2,62; sura 4,123-124; sura 7,170*). El juicio es en el Corán, como en la Biblia, unívocamente una cuestión de Dios, no de las personas, y tanto da si son cristianas como musulmanas o judías.
(Semejantes comparaciones entre las religiones no tienen a este respecto el cometido de poner en duda la autonomía del Corán.)

Respecto de los fundamentos éticos del Islam y del Cristianismo

También los fundamentos éticos de las tres "religiones abrahánicas" están estrechamente emparentados. Los mandamientos, aunque no como una lista, aparecen también en el Islam; entre otros lugares en las sura 17,22-39; 5,38-40; 2,188; 4,135; 2,195; y 17,70* (dignidad humana). El Corán prohibe, p. ej., tajantemente y sin excepción la muerte de los inocentes (sura 5,27-32*). El concepto de "Gihad" (Dschihad) significa sólo "lucha"; el significado de "guerra santa" no procede del Corán, sino de los dichos de Mahoma y de las escuelas de derecho islámicas ***): El esfuerzo espiritual y moral dentro de uno mismo, sobre las propias pasiones que nos alejan de Dios es la „gran gihad", a la que se le concede una importancia mayor que a cualquier otra pugna externa (cfr., p. ej., el mensaje de Jesús, "primero ver la viga en el propio ojo..."; muchos conflictos externos perderían de este modo su razón de ser.) La „gihad de la palabra" es la pacífica manifestación de la fe. La „gihad de la mano" es el activo e instructivo ejemplo del creyente. A la „gihad de la espada" se la llama también la „pequeña gihad"; sólo se admite como defensa, en caso de ataque a los creyentes y sin "excesos" (comp. Corán sura 2,190*). La "contundencia" en el trato con creyentes de otras confesiones, sin embargo, también se anuncia en el Corán (sura 48,29*, sura 47,4*).
De amplio alcance son las reglas tradicionales sobre el trato entre los sexos, que incluyen la prohibición del matrimonio con creyentes de otras religiones, etc. 

Son propios de la práctica del Islam: "dar testimonio de que no existe más dios que Alá y Mahoma es el enviado de Dios; 
cumplir con los oraciones diarias prescritas (sura 2,177*)
cumplir con el ayuno anual en el mes de Ramadan (sura 2,185*);
peregrinar si es posible, al menos una vez en la vida a la Meca (sura 2,196*);
dar la zakkat (dádiva para cometidos sociales) (sura 2,177*)".

En el Islam actual no existe un puesto central que decida sobre cuestiones ético-religiosas. Sin embargo las posiciones compartidas por una considerable mayoría de los doctores de la ley establecidos son aceptadas probablemente de un modo amplio.

*) Se ha usado, entre otras fuentes, el Corán, traducción de Rudi Paret, Kohlhammer-Verlag (alemán), cuya traducción tiene validez científica y se diferencia considerablemente de las traducciones literales e introducciones para una mejor comprensión linguística. Se emplea siempre el cómputo de versículos egipcio más usado en los países islámicos. En otras traducciones del Corán se dan diferentes cómputos de versículos; Quien no encuentre en la versión que tenga disponible lo que se ha mencionado, lo encontrará en la misma sura poco antes o después del versículo en cuestión. La difícil traducción del Corán no se da tanto en los claros pasajes aquí mencionados. El significado de los textos coránicos se ha comparado también con la obra "Der Koran, übersetzt und kommentiert von Adel Theodor Khoury, 2007 (alemán)", cuya traducción es también aceptada por los estudiosos musulmanes, (por ejemplo, el Dr. Inamullah Khan, otrora Secretario General del Congreso Islámico Mundial) y cuyo comentario tiene en cuenta la interpretación tradicional de las escuelas de derecho islámicas .

***) Tampoco las históricas „cruzadas cristianas" estaban fundamentadas bíblicamente sino que fueron obra humanas y muchos cristianos europeos las consideran como algo negativo.

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Información sobre Jesucristo y el budismo.

Se abordarán aquí las similitudes y diferencias entre las tradiciones budistas y un cristianismo consciente (de nuevo) de sus propias honduras espirituales. No se pretende con ello recorrer de forma exhaustiva la vida y enseñanzas de Buda (500 a. C.). * ) Aquí se tratarán más bien, de forma concreta, algunos puntos centrales.

El núcleo de las enseñanzas originarias de Buda, que aún constituyen los fundamentos del budismo hinayana, es la constante liberación del hombre de todo aquello que no pertenece al núcleo de su ser. Los deseos de los sentidos, tanto externos como internos, que provocan sufrimiento, se consideran como „no pertenecientes al yo" ("anatta"), han de extinguirse finalmente por medio del correspondiente camino de vida y de aprendizaje, así como con la meditación, etc., para acceder luego al estado de nirvana. Éste, en su mayor parte, fue especialmente mal interpretado por el budismo mahayana, de posterior aparición, que, sin embargo, trajo consigo nuevos progresos, p. ej., una más clara empatía hacia todos los seres, en detrimento de la renuncia al mundo. Interpretó el ya mencionado y siempre recurrente concepto de no-yo como si no quedara ya un yo en absoluto, una vez eliminadas nuestras egoístas y bajas inclinaciones. En consecuencia, tendía también a ver el nirvana como una „nada". El mismo Buda, sin embargo, al describir sus más elevadas experiencias, se expresaba así: "Y yo contemplaba...... con el tiempo (también) la miseria del reino de lo que ´ni es percibir ni es no percibir‘, se me hizo totalmente clara, y por fortuna logré la eliminación de la percepción y la sensación, saborearla... Y así conseguí yo -luego de la completa extinción de lo que ni es percibir ni es no percibir- la eliminación de la percepción y la sensación, y allí permanecí, y su efecto es, una vez que sabiamente hube reconocido todo esto, llegar a la quietud" (Suttam des Anguttara Nikaja 9, no.41 ...). 
En este sentido, hay que tener en cuenta que Jesucristo también reclama una depuración de las diversas inclinaciones humanas, y que, para ello, cada cual comience consigo mismo, en lugar de criticar a los otros (véase, además, el texto principal de caminosdecristo.net). Además de ello, no se idéntica, ni a sí mismo ni a sus discípulos, con el mundo o alguna actividad profana, sino que se describe a sí mismo como no perteneciente al mundo, aunque –con mayor insistencia que en el budismo original- viviendo y actuando en este mundo (Jn.,17), transformando este mundo como levadura.
En todo caso, en las declaraciones de Jesús y Buda sobre cuestiones vitales se aprecian tan amplias coincidencias que, desde hace décadas, algunos han llegado a proponer que Jesús había profesado el budismo. Esto, sin embargo, no es cierto. Con igual justificación podría decirse que predicó ésta o aquella otra doctrina. En nuestro texto principal se aclara, entre otras cosas, cómo estas parciales coincidencias obedecen a realidades espirituales que, naturalmente, todos aquellos que tienen acceso a ellas experimentan de modo similar, sin que exista copia de uno por parte de otro. Es inspiración, en definitiva, siempre que sea cierto que viene de la fuente eterna, sin la que no habría ni "algo" ni "nada" ni "nada de nada" etc. o la liberación de ello, tanto más por cuanto esta misma liberación carecería por completo de sentido. Del que o de aquello que está por detrás del Todo y oculto en el Todo, y al mismo tiempo también completamente fuera del Todo. Lo No Manifiesto es, pero incluye todo, y no obstante, al final de la creación habrá algo más que al principio, es decir, algo en sentido terrenal al menos tan contradictorio como un Koan (una expresión paradójica para las meditaciones del budismo zen). Algo que no puede captarse por una vía teorética, si bien el espíritu humano puede hacerse lentamente lo suficientemente flexible como para poder abordar al menos tentativas de aproximación indirectas o poder elaborar lo contemplado interiormente. Éste es el poder común que, frente a una sociedad materialista y egoísta, tienen las religiones, y que no aprovechan en medida suficiente. Las coincidencias y los contactos entre las religiones no impiden, pese a todo, que cada una de ellas tenga sus propios y, en parte, diferentes caminos.

Ciertamente, en el ámbito judío y cristiano, las características humanas que han de rectificarse están vinculadas, además, al concepto de pecado cometido contra Dios. Se trataba aquí, en primer lugar, de observar unas normas éticas fundadas en la religión; para ser más precisos, de la superación de todas aquellas inclinaciones que nos separan de Dios. A este respecto, por regla general, también incluso entre los mismos budistas, prevalece la convicción de que en el budismo no hay ningún dios. (Por este motivo, en las posturas éticas comunes de las diferentes religiones sólo se acordó por unanimidad hacer referencia a una „última realidad" más allá de la vida material, como quiera que ésta se interprete en cada religión particular). Esto, cuando menos no es del todo correcto. Buda nunca afirmó que no existiese ningún Dios, en general se limitó, incluso en las circunstancias de su tiempo, a continuar con las intuiciones sobre el camino del hombre. A las preguntas de los sacerdotes hindúes sobre Brahma, la divinidad creadora de los hindúes, contesta: "Bien conozco a Brahma, y el mundo de Brahma, y el sendero que se adentra en el mundo de Brahma, y cómo Brahma llegó al mundo de Brahma, también eso lo conozco" (Digha Nikaya, discurso 13; en referencia a las experiencias espirituales, no sólo a los conocimientos escritos hindúes). El Brahma de los hindúes no puede asimilarse sin más al „Dios Padre" de Jesucristo; se trata más bien de una de las personificaciones forjadas con el tiempo en las más diversas culturas de algunos aspectos parciales de Dios. En cualquier caso, no se trata de una imagen para representar fuerzas negativas.
Quién, no obstante, habla de un origen superior de los dioses adorados entonces en lugar de adorar a eso mismo como ser máximo, ¿de qué está hablando en definitiva? Evidentemente, para Buda el origen y la meta es lo No Manifiesto. Este No Manifiesto es la máxima realidad, pero no la "Nada". Es tan sólo algo que está más allá de cuanto el hombre, con ayuda de sus capacidades terrenales, psíquicas o mentales, puede hacerse una imagen.
Nos encontramos así, de repente, con un paralelismo a duras penas percibido conscientemente entre el cristianismo, el judaísmo y el Islam. Pues en todas estas religiones se reconoce que no tiene sentido o que incluso está prohibido el hacerse una imagen de Dios, aun cuando la razón de ello se olvidara. En el judaísmo no podía ni siquiera mencionarse directamente el nombre dado localmente a Dios.

Por el contrario, los Evangelios o, más precisamente, el Apocalipsis, caracterizan al „Padre" como Aquél del que procede la creación y en cuya perfección ésta se resume (Alfa y Omega), que está por encima de ella y de sus cualidades, y que resulta, definitivamente, del todo inalcanzable. Místicos cristianos como Jakob Böhme, guiándose por sus auténticas experiencias, han indicado expresamente que este Dios no sólo está por encima de la creación terrenal, sino también por encima del más allá y de los mundos celestiales.**) Ha resultado vano intento cada una de las numerosas veces que se han comparado, en la literatura científica, las diferentes religiones, sin tener en cuenta a aquéllos que han tenido profundas experiencias religiosas. Sin éstos no se puede encontrar una lengua que resulte comprensible para ambas orillas.

La vía budista nos lleva a entrar en el „nirvana", en el más allá del más allá, algo que para la mayor parte de los budistas, naturalmente, está tan alejado como lo está, para la mayor parte de los cristianos, alcanzar la unidad mística con Dios. Buda, ciertamente, contempló también la posibilidad de que un bodhisattwa „liberado de las reencarnaciones", pudiera voluntariamente descender para, p. ej., ayudar al resto de la humanidad.
Cristo se eleva al Padre ("y el sepulcro se halló vacío", resurrección & ascensión al cielo), para volver luego. Con Cristo se logra hoy la mayor compenetración, desde arriba, desde el más elevado plano divino, hasta el inferior y terrenal.

Aquí podría ser útil mencionar una vez más a Rudolf Steiner, según el cual Buda aportó una doctrina sapiencial sobre el amor, mientras que Cristo dotó de fuerza a este amor. Tal y como lo vemos, Buda fue un preparador del camino. Quien quiera conocer realmente más sobre este asunto, ¡que avance por sí mismo y pregunte a Cristo o a Buda mismos!

*) Las enseñanzas transmitidas de Buda pueden hallarse especialmente en las numerosas traducciones de K. E. Neumann, "Los discursos de Buda: colección abreviada"; también en la „colección completa".
**) 
Para aquellos acostumbrados a la teminología teosófica, mencionaremos aquí que, en el sentido teosófico, el nirvana, mejor dicho, Atman, está por debajo del plano divino „paranirvánico" y „logoístico".

Update, Deutsch.

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Información sobre:  Jesucristo y el hinduismo.

Las páginas adicionales del proyecto en internet "Caminos de Cristo" sobre otras religiones diferentes constituyen una aportación al mejor entendimiento de las mismas y en favor del diálogo interreligioso. Se representan aquí semejanzas y diferencias entre las corrientes hinduistas y un cristianismo (renovadamente) consciente de sus propias entrañas espirituales. No se pretende con ello describir de forma integral la religión hindú. Se destacan aquí, más bien, con precisión, algunos puntos cruciales.

Jesucristo.

En las doctrinas de origen hindú existe el concepto de „avatares" en diversos grados. Se entiende por ellos, entre otras cosas, las personas que se hallan sobre la tierra, no para su propio progreso, sino voluntariamente, para contribuir al progreso de un pueblo o de la humanidad; como si de una gota „de la perfección divina" se tratara. Las diferencias entre estos „avatares" y religiones secuenciales se desvanecen empero con frecuencia en tales concepciones, mientras que la concepción judía y cristiana enfatiza el „Dios de la historia", el aspecto del desarrollo continuado y el especial papel del „Mesías" asociado a éste.(Extracto del capítulo "En un principio fue el verbo..." del texto principal * ).
Así y todo, desde la perspectiva del pensamiento indio, es ésta una aceptable aproximación a la comprensión de la tarea de Jesucristo. De ahí que incluso maestros del yoga hindúes otorguen con frecuencia a Jesús un papel más destacado del que le conceden algunos modernos teólogos cristianos, que sólo ven en Jesús a un hombre normal o a un reformador social. Hay también, desde luego, hindúes que contemplan a Jesús tan sólo como un simple maestro o enseñante. En todo esto, ha de tenerse en cuenta que las entrañas espirituales del cristianismo parcialmente se olvidaron y deben, en primer lugar, hacerse de nuevo inteligibles a fin de que resulte posible un diálogo fructífero al respecto con otras religiones. (En pro de ello está diseñado este sitio web y sus cuidados textos * ).

Los métodos del yoga** y el cristianismo.

Conforme a la palabra "Os está mandado (llegar a) ser perfectos tal y como vuestro Padre en el cielo es perfecto" (Mt. 5, 48), para nosotros lo más interesante de cada religión es la cuestión de hacia dónde conducen los senderos espirituales puestos en práctica. En el caso del hinduismo, éstos son los diversos métodos del yoga. Tratan éstos de conducir 'el alma hacia su divina perfección, por medio del dominio de la naturaleza exterior y interior del ser humano'.
En este sentido, hay escuelas europeas (...), que pueden incluir, bajo otros nombres, los conocidos centros nerviosos o de conciencia del yoga –los chakras-. Estas tentativas no son necesariamente „no cristianas", tal y como desde la Iglesia se presumió, sino que estos centros de la persona fueron ya conocidos por los teósofos cristianos de la Edad Media (
Johann Georg Gichtel), y han sido reconocidos como estructuras energéticas reales presentes en cada persona; del mismo modo que el conocimiento de los reconocidos puntos de acupuntura, procedente especialmente de China, no es automáticamente "taoísta", pues hace ya tiempo que han podido comprobarse con instrumentos de medición y, más recientemente, también de forma histológica, en los tejidos de la persona. (Extracto de "L. ira div." del texto principal). Cfr. también Albrecht Frenz "El yoga cristiano: fundamentación cristiana de un método de meditación indio", donde se acepta que el cristianismo y los métodos practicados por el yoga son compatibles.
Para los cristianos, sin embargo, resulta decisiva la actitud espiritual; es decir, ¿se ven los ejercicios como preparación del propio ser para la acción de Dios, o se estima erróneamente que la perfección en Dios sólo puede forzarse mediante las técnicas (ejercicios corporales y de respiración, mantras, concentración, meditación y contemplación...) ?.
Y otra distinción del mismo tipo para los cristianos: cuando, p. ej., en el yoga aparecen conceptos como el de la "fuerza de Cristo", ¿se ve que la fuerza curativa de Cristo es una parte de su ser que, además, actúa sobre toda la persona, o se experimenta sólo como una fuerza cósmica aislada? Cuando uno no se entrega de forma directa a Cristo, ¿cómo sabe que aquello que experimenta tiene que ver, de hecho, con Cristo? (frag. del "La cuestión de los milagros" del texto principal)
*
En cualquier caso, también hay vías originariamente cristianas en lugar de estos métodos de otras fuentes parcialmente adaptados al cristianismo; se trata tan sólo de aprovecharlas de nuevo para los tiempos actuales. P. ej., la antigua práctica de los monjes ortodoxos del monte Athos ("kyrie-eleison", "Señor, ten piedad") sería, en la terminología india, un ejercicio de respiración y mántrico. (Cfr. "La paz del desierto" del texto principal)
*. Existe, además, p. ej., la meditación evangélica específicamente cristiana, tal y como subyace a nuestro texto principal y se describe en nuestra página adicional Meditación cristiana *

**La palabra „yoga" significa, literalmente, "enyugar", es decir, la reunión con el origen, algo similar al significado literal de la palabra latina „re-ligio". Métodos de entrenamiento de origen hindú para el cuerpo, la mente y el espíritu.

Variantes cristianas e indias de mística.

La revivificación de la crucifixión, la „medianoche del alma", la „muerte mística", el tránsito por el abandono de todo aquello a lo que una persona pueda aferrarse, algo que les fue dado sentir a todos los místicos cristianos conocidos (p. ej., el maestro Eckhart) de una u otra forma, tiene un cierto parecido con la experiencia capital del yoga, el nirvikalpa samadhi o la experiencia del vacío del „nirvana". La mística cristiana transmitió, sin embargo, la experiencia de que en o por detrás de este vacío hay aún „algo", a saber, Cristo o Dios. Que, con un método indio, resulta posible traspasar este nirvana y acceder a algo más allá de él lo mostró Aurobindo. En la vía cristiana, sin embargo, puede verse algo de esta plenitud por detrás de todas las cosas de forma ininterrumpida desde el primer momento de la vía religiosa, pues el ser de Cristo, que recorre la tierra, representa un puente.
Da la impresión de ser una dificultosa hazaña que alguien como Aurobindo sea confrontado a fuerzas que sugieren una relación con el desarrollo de Cristo, pero no se da el trasfondo para ello. Aunque no sea de ningún modo imposible; recuérdese tan solo el caso de un muchacho hindú que no conocía nada del cristianismo, pero que, por su intenso cuestionarse interiormente por Dios, tuvo, de repente, una experiencia de Cristo que luego recogería en forma de libro (Ed. Friso Melzer, "Sadhu Sundar Singh"). En los ejercicios hinduistas, tántricos, la visión de Cristo surge también, de repente en personas que habrían más bien esperado la aparición de ídolos indios. „El Espíritu sopla donde quiere".
Difícil de valorar para una teología determinada por el cristianismo, en tanto que comunidad religiosa, pero para otros ámbitos culturales tanto más interesante podría ser la propuesta de R. Steiner, que ve en Cristo un ser solar conocido, ya en tiempos precristianos, por algunos de los mejores sabios de diversas culturas. (Extracto del capítulo "La crucifixión..." del texto principal
* ). En relación con India, R. Steiner llamó la atención sobre sobre "Vishwas Karman", un "arquitecto del mundo", cuya acción podían intuir los antiguos rishis (sabios) indios más allá de los planos directamente accesibles para ellos. 
En lo que respecta a los múltiples dioses hindúes, se podría pensar, de acuerdo con los conocimientos más recientes, que los dioses de muchas antiguas culturas –en la medida en que no se trate ya de puros ídolos tribales o seres humanos- representaban aspectos de la única divinidad que fueron más tarde adorados como divinidades independientes. Las denominaciones teóricas como politeísmo apenas dicen nada. Los judíos, en el texto hebraico original, disponían también de muchos nombres diversos para Dios y sus cualidades. Pero no tomaron el curso de adorar a éstas como dioses diferentes. Los zoroastristas (persas), p. ej., se mantuvieron, asimismo, en la creencia monoteísta (en un solo dios). En el hinduismo, p. ej., la escuela de los visnuvitas puede considerarse monoteísta.

En este contexto, resulta interesante que se den nuevas corrientes que, como Cristo con su resurrección, ya no compartan la general asunción de la previsible y forzosa mortalidad del cuerpo: (...) P. ej., el filósofo y yogui indio Aurobindo y su compañera espiritual, la "madre" Mira Alfassa indagaron en esta dirección. (...)  (frag., extractos de "La resurrección" del texto principal) *.

Enseñanzas sobre el "karma" y Dios.

Una considerable porción de aquellas vías cristianas de la acción social y la compasión formarían parte, en la India, del "karma yoga" (yoga del destino) o del "bhakti yoga" (yoga del amor), al tiempo que una vía orientada al conocimiento sería comparable al "inana yoga".
Lo que en realidad puede experimentarse es que, mediante la entrega a la guía de vida por parte de Dios, representado por Cristo, esta vida puede transcurrir más orgánicamente que mediante una entrega a las leyes compensatorias de efecto mecánico que igualan karma con destino. También Cristo habla de la retribución „hasta el último céntimo", pero no dice que ésta, deba darse, como antes, „ojo por ojo y diente por diente" (Antiguo Testamento). La nueva tarea del hombre pasa a primer plano: lo que para él y para su entorno resulte provechoso se extraerá de sus posibilidades, y a la inversa. No se anuncia ya una superación del pasado como fin en sí mismo o motivo de desarrollo. Hoy puede observarse una ayuda „de arriba" en la acción conjunta de las diversas posibilidades del hombre. (Extracto del capítulo "La crucifixión" del texto principal; hay además una página adicional sobre karma y reencarnación.)
*

Valores éticos.

Aquello con lo más se relacionan las diversas religiones es la ética, y de ahí que sea aquí donde más se ha avanzado en el diálogo. Al comienzo del método del yoga clásico según Patányali, puede verse, p. ej., este presupuesto para lograr el éxito, "yama": no dañar, de pensamiento, palabra u obra, a ninguna criatura viva; no ser codicioso; veracidad; pureza sexual; no aceptar fácilmente regalos (ser independiente). El segundo nivel es "niyama": pureza interior y exterior, contención y humildad, ascesis; generosidad, sacrificio; estudio y adoración de la divinidad, fervor y fe. Los yoguis enseñan que incluso el "campo de batalla" en el Bhagavadgita debe entenderse en el sentido de un campo de batalla interior orientado a la purificación. Resulta evidente que se dan aquí paralelismos con los preceptos y enseñanzas de Jesús. Los hindúes, así como los cristianos y otras muchas religiones, han coadyuvado al proyecto de un "ethos mundial".

Escritos sagrados.

Los más antiguos fundamentos religiosos son los Vedas, que se remontan a los "rishis" de los remotos tiempos de la "Edad Dorada". Más tarde se añadió, p. ej., la epopeya Mahabharata, con su descripción de los acontecimientos primigenios que, con frecuencia, se consideran como mitos; p. ej., de guerras, es decir, de sucesos propios de un edad ya no „dorada". Concluye así la literatura sapiencial de los Upanishads. El Bhagavadgita relata la acción de Krishna. 

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Contribuciones generales sobre las religiones de la naturaleza.

Las páginas adicionales del proyecto en internet "Caminos de Cristo" sobre las diversas religiones alternativas son una contribución al mejor entendimiento de las mismas y al diálogo interreligioso. En el ámbito cristiano, se han consolidado tanto investigaciones independientes que redescubren las profundidades espirituales del cristianismo, como la moderna investigación de la conciencia. En lo que respecta a las religiones de la naturaleza, no se ofrece aquí una descripción completa, sino algunas contribuciones relevantes para este propósito.

También, p. ej., el culto shintoísta japonés es, en su origen, una de esas religiones de la naturaleza emparentadas de todo el mundo, anteriores incluso a religiones universales reconocidas como el budismo y el cristianismo.
Los orígenes de las religiones de la naturaleza se remontan a un tiempo en el que los hombres poseían, en gran parte, una conciencia radicalmente distinta de la conciencia intelectual dominante hoy en día. Jean Gebser, autor del libro "Origen y presente" (alemán) denominaría este nivel de conciencia como "conciencia mitológica". El investigador de la conciencia Julian Jaynes, autor de "El origen de la conciencia" (alemán, inglés) denominaría esta conciencia como aquel estado en el que los dos hemisferios cerebrales se comunicarían de forma aún más directa que hoy en día.*) El hemisferio derecho demostraba percibir impresiones de todo tipo, p. ej., de la naturaleza, plenamente como "entidades", y el hemisferio izquierdo podía elaborarlas de forma que el hombre escuchara sus "voces". También todas las transmisiones, incluso las europeas, sobre entidades elementales, criaturas de fábula, etc. derivan de aquí, es decir, no son gratuitas divagaciones. De forma paralela a la creciente expansión de la escritura y la lectura, en lugar de la exclusiva transmisión oral, esta clase de percepción fue en gran medida desapareciendo hasta aprox. el 500 a. C como fenómeno social relevante del mundo antiguo a caballo entre Europa y Medio Oriente. Dado que en el tiempo mítico se adoraba también a una pluralidad de criaturas, antepasados y dioses de origen local y racial, la mezcla de culturas contribuyó también, además, a que la antigua forma de conciencia dejara de funcionar o no lo hiciera ya sin defecto. Los errores, sin embargo, hicieron que el uso de esta percepción se volviera cada vez más cuestionable y aceleró así el proceso.
No resultaría muy difícil juzgar tales niveles de forma que apareciese la más reciente conciencia intelectual como la más valiosa y los productos de la antigua conciencia como carentes de todo valor. Si bien aportó nuevas facultades, otras, que el intelecto por sí mismo no puede reemplazar, se perdieron por su causa. Sin renunciar a los logros del pensamiento analítico se puede, sin embargo, seguir desarrollando de forma consciente las antiguas, ya sepultadas capacidades de la contemplación y síntesis figurativas; p. ej. en la meditación. Con ella puede aparecer una conciencia integrada, capaz de restituir, como es debido, ambos hemisferios cerebrales en una nueva forma. Hoy, la conciencia meramente intelectual ha topado ya, repetidas veces, con los límites de su potencial. Resulta manifiesto que sólo con ella es imposible poder analizar debidamente  y resolver los problemas ecológicos en su real complejidad: Dörner ha hablado de una "conciencia multifactorial", imprescindible para comprender los procesos ecológicos, una conciencia, empero, que apenas si poseen los que los hacen motivo de investigación. La humanidad actual puede bien dejarse estimular también por las antiguas transmisiones derivadas de percepciones preintelectivas, sin que pueda, pese a todo, asumir fácilmente la forma anterior de aquella conciencia. Por tales razones, aún hoy día resultan también valiosos los cuentos infantiles. Contribuyen a que el hemisferio derecho no termine por atrofiarse.

En el cristianismo originario, los "dones del Espíritu Santo" jugaban un importante papel (p. ej., Jn. 16; Cor. 12, 7-11; Hechos de los apóstoles 2, 17-20). V., además. nuestro capítulo "Pentecostés" en el texto principal de nuestra página web en inglés y en otras lenguas. El Espíritu Santo es una fuerza divina que hace crecer la creatividad de los hombres por encima de sí mismos. Si bien no es una mera actividad del hemisferio derecho, en realidad lo usa. Pero: el Espíritu Santo guarda relación con Jesucristo. Si bien Jesús dijo a sus discípulos "El Espíritu sopla donde quiere", ¿cómo puede estar uno seguro de que sus experiencias de hoy brotan del Espíritu Santo, en sentido cristiano, si uno no ha sintonizado con Cristo?

A diferencia de lo que encontrábamos en otras religiones aparentemente politeístas, en cuyo origen se hallaba  una única divinidad con "atributos" que sólo luego llegaron a adorarse  como dioses distintos, en una serie de religiones de la naturaleza no puede verse un origen unitario tal.
Mientras que los mitos de la creación de algunos otros pueblos comienzan con la creación de cielo y tierra (e inframundo), el antiguo mito japonés de la creación presupone el cielo y la tierra. Los dioses aparecen en esta concepción de forma espontánea y habitan los tres mundos, al tiempo que la tierra es habitada también por humanos y el inframundo también por muchos de los muertos y démones. Asimismo, a los antepasados dignos de adoración se los adscribe al panteón de dioses. (...)

La adoración se realiza de diversas formas, mediante oraciones establecidas (agradecimiento y petición) y mediante ofrenda de víveres o símbolos.
(...)

Mientras que en las religiones de la naturaleza son generalmente los chamanes --hombres medicina con conocimientos especiales y facultades mediumnísticas-- los que juegan un papel central, el culto shintoísta está dirigido por sacerdotes.

Doctrinas éticas: se dio, p. ej. en el shintoísmo una lista de pecados, se desarrollaron, en contacto con otras religiones, principios éticos semejantes a los que se encuentran también, prácticamente, en todas las grandes religiones.

(...)

*) Ingl. "Bicameral mind". El mismo Jaynes, sin embargo, suscitó la impresión de que estas antiguas funciones naturales del cerebro estuvieran limitadas a la explicación de las vivencias con los dioses o de las fuerzas naturales; según nuestros indicios, esto es sencillamente falso. Sobre lo que estas "entidades" sean, sus descubrimientos no declaran nada. Ni los "dioses" ni Dios pueden hallarse en el cerebro. Se trata de un plano de realidad de singular naturaleza, y el cerebro sólo puede interpretarlo de una manera u otra. Ni tampoco la antigua clase de percepción, ya descrita, está, sin más, en disposición de producir tales "entidades" artificialmente, como productos de la imaginación, tal y como podría hacerlo la moderna conciencia.  De igual modo, los sueños o experiencias meditativas espirituales representan a veces algo completamente diferente de un mero proceso de elaboración de experiencias psíquicas cotidianas.
**) En Europa, p. ej., el tiempo de aparición de las epopeyas homéricas pertenecería aún al tiempo mítico, mientras que el posterior tiempo de la filosofía griega antigua pertenecería a la conciencia intelectiva. 

 

 

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