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Jesucristo enfatizó que la medida del comportamiento ético, moral, vive en el individuo, y no actúa sólo en virtud de la presión de una norma legal o costumbre oficiales. Asimismo, esta interiorización no es producto del „martilleo" de las circunstancias, sino que es fruto de una vida en la que se desarrolla el „amor a Dios y al prójimo tanto como a uno mismo". "Amaos los unos a los otros" (Jn.13, 34) es la fuerza que permite conducirse de acuerdo con la verdadera conciencia moral. El amor a Dios deja entrever sus más altas metas. Allí donde los individuos, las parejas, los grupos, etc. son capaces de incorporar este amor universal se marca una gran diferencia. Cuanto más se respira esto en todos, tanto menos importantes devienen las detalladas prescripciones oficiales.
Los mensajes transmitidos, p. ej., en los „diez mandamientos", sin embargo, no quedan, por
este motivo, anticuados, como tales; antes bien, resultan confirmados. Aunque ocultos debajo de las
particularidades de las mudanzas culturales, sus fundamentos siguen en pie. Esto aparece ya en
relato del propio de Moisés, a quien originariamente le fue comunicada una muy superior forma de
ética, que éste simplificó luego ante la evidente inmadurez de la población. A este respecto,
esos fundamentos éticos son, en el cristianismo, el judaísmo y el Islam, los mismos, y en la
práctica totalidad de las restantes religiones se encuentra algo similar, tal y como se vio en la
"Declaración del Parlamento de la Religiones del Mundo en torno a un ethos profano"
(véase nuestra página izquierda). El núcleo central de la ética consiste en tratar a los
demás tal y como a uno le gustaría ser tratado; en no hacer daño a los otros, sino en ayudarles.
Esto resulta esencial para nuestro destino, pues "cosecharéis lo que habéis sembrado".
En última instancia, se trata del criterio principal para participar en ese nuevo tiempo del que,
en la oración del Padrenuestro se oye: "¡Venga tu reino!" (Mt. 6), y sobre el que
en el Sermón de la Montaña se oye "Los humildes heredarán la tierra".
En un sentido amplio, se siguen de aquí conclusiones de importancia capital para los más diversos
planos de la existencia humana. Recientemente, la ética del Sermón de la Montaña ha sido
erróneamente descrita, incluso por parte de algunos círculos cristianos, como una „ética de la
convicción" de imposible aplicación directa. Es cierto que, de hecho, no proporciona
automáticamente una guía de acción, p. ej., para todas las difíciles decisiones políticas.
Pero, en última instancia, serviría como piedra de toque para ello. Allí donde, en el plano
social, una sopesada „ética de la responsabilidad" (así se la llama) toma decisiones
enfrentadas a aquéllas que una „ética de la convicción" individual esperaría en la esfera
privada, no puede esperarse, de forma automática, que Jesús pudiera decidir esto en igual
medida.
El individuo es responsable de la parte que le toca en lo que sucede. También los grupos y demás
son corresponsables de las presiones que ejercen, y de la „escuela", positiva o negativa que
van dando. Todos precisarían, en consecuencia, de un código ético (tal y como el que ya tienen,
p. ej., algunos gremios). Sobre la ética individual, pues, sería preciso disponer de una „ética
estructural" de la sociedad o de sectores de la misma. Por sí solas, las leyes, con sus
arbitrariedades, no pueden servir a este fin.
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Mandamientos mosaicos (Moisés 2 = Éxodo, 20) |
Etica en el Corán |
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1. Soy el Señor, tu Dios. ...No tendrás otro Dios más que yo. (No te harás imagen alguna de Dios...) 2. No usarás en nombre del Señor, tu Dios, en vano (pues el Señor no dejará sin castigo a quien use su nombre en vano) |
No pongas ningún dios junto a Dios ... (sura 17,22*) |
(El acuerdo sobre un „ethos mundial" en nada comprometía el concepto de Dios de cada una de las religiones. A causa de los budistas, p. ej., todos sólo convinieron en „reconocer una última realidad", es decir, algo más allá de la realidad material). *) |
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3. Santificarás el día de fiesta/ sábado... |
...El día de la reunión volveros ... a Dios pensando esto ... (sura 62,9*) |
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4. Honrarás a tu padre y a tu madre (para que vivas largo tiempo en la tierra que el Señor, tu Dios, te ha dado) |
Debes ser bueno con tus padres..., habla respetuosamente con ellos ...; y da a los parientes lo que les corresponda... (sura 17,23-26*). |
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5. No matarás/asesinarás |
No mates a nadie, pues Dios ha prohibido matar... (suras 17,33 y 5,32*). |
Compromiso con una cultura no violenta y de respeto hacia todo lo vivo... |
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6. No disolverás el matrimonio ** |
¡Y no hagáis nada lujurioso! (sura 17,32) |
Compromiso con una cultura de la igualdad de derechos y el compañerismo entre hombre y mujer (en contra de los destructivos enfoques de la sexualidad). |
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7. No robarás 9. No codiciarás la casa de tu prójimo. 10.No desearás la mujer de tu prójimo, ni el esclavo, ni la esclava, ni el buey, ni el asno, ni nada que posea tu prójimo. |
Si un hombre o una mujer comenten un robo, córtales la mano .... Pero si uno ... se convierte y mejora, también volverá Dios a él ... (sura 5,38-41*) |
Compromiso con una cultura de la solidaridad y con un orden económico justo... |
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8. No dirás falso testimonio contra tu prójimo / no mentirás |
Sé testigo ... en pro de la justicia, aunque vaya contra vosotros o contra vuestros padres y parientes próximos ... sura 4,135* (sobre.. engaño ver sura 2,188*) |
Compromiso con una cultura de la tolerancia y con una vida en la verdad... |
*) cómputo de versículos egipcio más usual en los países islámicos; en otros cómputos puede encontrarse el versísuclo, por ejemplo, un poco después.
**) En este punto las diferentes iglesias fueron especialmente pródigas a la hora de añadir detalles diferenciales. Esto podría hacer sospechar que estas particularidades ya no eran compartidas por todas ellas. Tampoco en el pasado, atendiendo a los fines actuales, se hizo una distinción lo suficientemente clara entre principios religiosos y concretas leyes civiles; esto no significa que merezca la pena hacerlo, ahora que la fe y las leyes presentan contenidos cada vez más antagónicos.
Literatura para el diálogo entre las religiónes y Jesucristo.
Puede resultar de ayuda anotar, como en una tabla, las manifiestas imperfecciones propias, así
como las virtudes, y luego seguir, de forma consciente, el progreso. Hay diversas posibilidades
sobre las que se puede trabajar:
1. El trabajo directo sobre las propias cualidades problemáticas, por medio de los avatares de la
vida. Buenos propósitos, etc. Esto era importante ya para el mismo Jesús: "primero la viga en
el propio ojo...". También en el Islam considera este trabajo sobre uno mismo como la „gran
gihad", la "gran guerra santa", es decir, como algo más decisivo que cualquier
ocupación con algo externo.
2. La reparación directa y 3. el directo perdón del otro, en la medida en que sea posible. En otro
caso, trasladar los problemas en oración a Dios para encontrar otra solución y perdonar
sinceramente. También esto resulta importante para Jesús, también habla él de la restitución
„hasta el último céntimo". (véase, sin embargo, 5.)
4. Allí donde no pueda ya hacerse otra cosa, siempre cabe la posibilidad de realizar buenas
acciones por otros, p. ej., por aquéllos a los que se les ha causado algún perjuicio. Mucho será
reparado por Dios de forma indirecta, cuando, p. ej., alguien emprender tareas beneficiosas para
todos. (Se da aquí una fluida transición desde la puro tratamiento de lo anterior a las obras
libres y solícitas y, así, resulta relativo 'quién siembra y quién siega, cfr. p. ej., Jn. 4,
37.) A este respecto, también vale Mt 7,20-21: "...por sus frutos los conoceréis.
No todo el que me dice: ¡Señor, Señor! entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la
voluntad de mi Padre que está en los cielos".
5. "Rogad a Dios en mi nombre", aquí por su perdón y gracia en el ulterior curso de la
vida. Éste es el apoyo esencial que una ética puramente humanística no puede ofrecer. El destino
no puede ya transcurrir de forma mecánica, sino que el hombre vive como guiado ya por Dios, y todo
se dispondrá y continuará su curso en la forma en que su gran sabiduría considere que es lo mejor
para el individuo y su entorno.
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En el texto de la página web ya fueron, directa o indirectamente, corregidos algunas de las más graves limitaciones de algunas corrientes teológicas; todo ello con la ayuda de nuevos descubrimientos y métodos. Aquí se aborda otra engañosa joya de modernos „escritores de historias sensacionales". No perseguimos dar publicidad adicional a estos best sellers, nuestra contribución se dirige a aquellos que, conociendo esta literatura, se siente agraviados por ella.
En lo que respecta a los rollos del Qumrán, estos escritores han tratado de dar la impresión de que la mayor parte de las historias del Nuevo Testamento sobre Jesús son inexactas. Sostienen que Jesús, sus discípulos, etc., fueron, sencillamente, combativos insurrectos contra el Imperio Romano. *
A fin de dar mayor credibilidad a esta interpretación, se la envuelve en una especie de teoría de la conspiración: los rollos descubiertos entre 1947 y 1956 de la comunidad del Qumrán permanecerían ocultos en un 75%, parte sobre la que tendrían el control, sobre todo, investigadores de la iglesia católica. Declaramos aquí que ya esto es una burda falsedad, aunque esta página web no trate de hacer apología de ninguna iglesia, como tampoco acepta que se mantengan en secreto escritos cristianos de ningún tipo. El equipo de investigadores estuvo formado en su mayor parte por católicos, protestantes, anglicanos, judíos y también ateos. Debido a la diversidad de opiniones sobre los numerosos fragmentos deteriorados, se tardó efectivamente mucho tiempo en darlos a conocer públicamente. Cuando, sin embargo, apareció la primera edición de la mencionada literatura de „documentos confidenciales", ya se había publicado el 80% de los textos del Qumrán. En 1992, un año antes de la edición de otro libro de bolsillo sensacionalista, el cual seguía sosteniendo, en su contraportada, que había un 75% de textos inéditos, ya se había publicado el resto de los textos. **
En cuanto a su interpretación de los hechos, los autores han debido ir probando con una larga serie de teorías, para ellos siempre atrevidas, hasta encontrar en medio de esa sarta la conclusión ya referida. Alguna vez se afirmó que los rollos no eran precristianos, sino del tiempo de Jesús. Estos rollos, sin embargo, son evidentemente de diferentes momentos y no forman una unidad en cuanto a su contenido. La comunidad del Qumrán existió durante mucho tiempo. Ni puede identificarse con seguridad con los esenios, ni con los combativos zelotes que, algo más tarde, a cierta distancia de ellos, tomarían el fuerte de Massada. Qumrán podría tal vez compararse con uno de los actuales poblados ecológico-espirituales. Debieron tener múltiples y diversos contactos; de los esenios tomaron con seguridad algunos usos que modificaron en parte; los escribas del templo de Jerusalén le confiaron registros del tesoro del templo, lo que indica que no se les consideró directamente implicados en los ataques a la guarnición más segura y custodiada de los romanos; también pudo haber habido contactos con algunos zelotes.
También sostuvieron estos autores que los esenios no eran monjes de vida ascética, sino militantes fuerzas de resistencia. Todo lo que se conoce de los esenios nos los presentan, sin embargo, como una corriente esotérica judía rigorista, pacífica y vegetariana que, por sus reglas de purificación al modo zoroástrico, buscaba un hermético apartamiento del resto del mundo, mucho más rotundamente que los monjes actuales. En la ya referida teoría de los esenios como insurrectos, se metió incorrectamente a esenios y zelotes en el mismo saco, sin ofrecer suficientes pruebas concluyentes.
Juan el Bautista, Jesús y Santiago, el (medio) hermano de Jesús, habrían luchado por la misma causa „que los esenios". También esta teoría –que depende, además, de las presuposiciones anteriores-, presentada como un hecho, no puede probarse con los escritos del Qumrán. Allí, prácticamente en ningún pasaje pueden identificarse de esta manera a Jesús, a Santiago y a Juan. Se quiso, p. ej., identificar al „Maestro de Justicia", claramente una personalidad relevante dentro de la comunidad, con Santiago, una teoría que no puede demostrarse. También está por demostrase y resulta improbable que este „Maestro de Justicia" fuera un zelote radical; pudo tal vez ocurrir que la comunidad lo reconociera como máxima autoridad espiritual frente a los sacerdotes del templo caídos en desgracia. Tampoco concuerda con esta imagen de rebelde lo que nos ha sido transmitido sobre Santiago mismo. Santiago –no Santiago el Menor, sino aquel del que se dice que era hermano de Jesús, después de cuya crucifixión dirigió la primera comunidad cristiana de Jerusalén- tenían según todo lo que sabemos, un carácter extraordinariamente tolerante y equilibrado. Debió, por así decirlo colocarse entre Pedro y Pablo o, mejor dicho, intermediar entre los discípulos en disputa a fin de mantener unida la comunidad.
Para poder sostener, sobre ello, que Pablo habría sido un agente romano que tergiversó todo, se hubo de elaborar una artificiosa construcción que, una vez más, no se prueba de ningún modo, a saber, que lo romanos organizaron su arresto como tapadera. (En nuestro texto „Los Caminos de Cristo..." se vuelve a tratar, entre otras muchas cosas, el tema de Pablo y, se dice p. ej., que, con independencia de la postura que uno adopte ante sus aspectos más angulosos, como, p. ej., su actitud para con la mujer, en todo caso, su experiencias e intuiciones visionarias han de reconocerse como auténticas; siempre y cuando, uno se tome la molestia de ocuparse escrupulosa y prácticamente de las clases de experiencias místicas, algo que, a lo que se ve, los autores sensacionalistas no han hecho.)
Los rollos del Qumrán son, sencillamente, uno de tantos otros escritos de aquel tiempo que, tesela a tesela, proporcionan información sobre alguno de los usos del momento. Algunos otros escritos de estos siglos se han conocido tradicionalmente como apócrifos, y otros han sido sólo descubiertos en tiempos recientes (p. ej., los hallazgos de Naq Hammadi, que algo aportan sobre el credo de los primitivos cristianos en Egipto). Es seguro que los habitantes de Qumrán eran creyentes y que, en algunas reglas y prácticas, se les puede relacionar con las doctrinas de Jesús, con aquéllas que aparecen en la Biblia, y no con las presuntamente combativas doctrinas del Jesús de los autores sensacionalistas. Es bien posible que Juan el Bautista, originalmente, procediese de estos rigoristas ambientes de esenios o de qumráneos, o que, en cualquier caso, fuera allí huésped distinguido. También es razonable que Jesús pudiese haber conocido a cualquiera de ellos. (En nuestra página web „Los Caminos de Cristo" se argumentará, asimismo, que Jesús conoció muchos círculos, sin que ello implique que debía automáticamente haber provenido de alguna de las escuelas con cuyos seguidores se encontró.)
* Hay otras especulaciones por el estilo sobre Jesús que han conducido a interpretaciones diferentes. Update English / Deutsch
** Llama la atención que en tales libros no se mencione el hecho de que en Qumrán también se encontrara antiguos textos evangélicos de siglo I, cuya comparación con los textos actuales demuestra una transmisión muy fiel al original.
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Legitimación de las aportaciones de la ciencia.
Que hay hombres que, también en cuestiones de fe, necesitan del apoyo de la observación, la numeración, la medida y el peso constatables es algo que reconoce Jesús en el caso de Tomás, que puede ser considerado, entre los discípulos, como el „arquetipo del científico" y, por ende, un modelo para muchos en nuestro tiempo. Cuando halló ocasión propicia para comprobar escrupulosamente si realmente era Jesucristo el que estaba delante de él, Jesús le replicó: „no seas incrédulo, sino creyente ". Es decir, esta nueva experiencia debe aplicarla Tomás de forma tal que, a través de una sincera y profunda meditación, la raíz de su duda desaparezca y algo se „ilumine" en él: que Jesús, después de todo, tuviera que decir esto significa también que Tomas no era un escéptico al que sólo la realidad tangible lo pudiera „doblegar" y „forzar a creer", acaso ya, por temor al castigo; al contrario, significa que Tomás, incluso después, seguía conservando su capacidad de arribar a nuevos convencimientos, o no, a partir de su propio interior. A pesar de ello, debía sospechar que hay otras posibilidades de autoconvencerse, más allá del testimonio sensorial. Jesús sabía lo que convenía a Tomás. No quería forzar a nadie, algo que habría tenido la apariencia de un juicio; y tampoco conduce a ningún sitio provocar el rechazo de alguien que aún no está maduro para tomar una decisión.
Se trata de una mala interpretación de lo que la ciencia es creer que ésta relega siempre todo aquel conjunto de experiencias = empirie que no se ajustan al viejo canon. Los verdaderos genios, como Einstein, no se ocuparon nunca de tal administración del conocimiento, sino que, por el contrario, iniciaban su investigación allí donde aparecía algo poco claro. También está búsqueda puede ser uno de los muchos caminos hacia Dios, siempre y cuando los propósitos sean sinceros y la ciencia no esté corrompida por otros intereses comerciales o dudosos.
Así pues, en la mayor parte de los casos, en cuestiones de ciencia espiritual y de fe, las
labores de la ciencia natural objetivable –con su observación, planteamiento de hipótesis y,
finalmente, de teorías que luego se verifican-, por sí sola, no es suficiente. No siempre se
dispone de un ser que nos ponga delante, de forma indubitable y, en la medida de lo posible,
reproducible, una más elevada realidad (como les ocurriera a los discípulos de Jesús), o que nos
abra la percepción para ello (como se menciona en Juan 1, 51). Sin embargo, hay muchos indicios de
que hay estratos, p. ej., en el ser humano y por encima de él, que no proceden del espectro
conocido de fuerzas y sustancias físicas, sino que tan sólo se muestran por medio de sus efectos:
fuerzas vitales, sensaciones anímicas, pensamiento, conciencia... (pueden hallarse algunos ejemplos
en diversos pasajes del texto principal de Christuswege.net). Son muchas las tradiciones „precientíficas"
de las más diversas culturas que se revelan como una más antigua forma de experiencia y
cientificidad. Aún hoy es posible desarrollar para tales ámbitos procedimientos especialmente
adecuados de percepción y análisis, tal y como prueban las consideraciones de ciencia natural de
Goethe, o los trabajos de Rudolf Steiner sobre teoría del conocimiento fundados sobre aquéllas.
También van en esta dirección los nuevos enfoques científicos, desde la teoría cuántica hasta
los de aquellos científicos que están elaborando una nueva biología, una nueva geofísica y
astrofísica, etc., en definitiva, un nuevo „paradigma" o imagen del mundo; aunque la mayor
parte de ellos, sin buscar, como hizo Steiner, una nueva metódica más apropiada para los nuevos
contenidos.
Se deduce de aquí, en primer lugar, que los actuales conocimientos científicos a.) sólo muestran
una parte minúscula de la realidad;
b.) que los fundamentos de la ciencia natural son siempre relativos: la materia se muestra como
energía condensada o incluso como espíritu condensado; por otro lado, formas de energía pueden
alcanzar velocidades superiores a la de la luz (taquiones); pueden, por tanto, „rejuvenecer",
el tiempo se hace aún más relativo de lo que ya indicara la teoría de la relatividad; pueden,
así, desaparecer de nuestro espacio y volver a aparecer desde una especie de más allá o
trascendencia, de forma que el espacio es aún menos absoluto de lo que ya parecía con la conocida
como „curvatura" del espacio. Y aún queda la inaprehensible „información" de la
cibernética, que carece de energía y materia, y que, por ello, resulta absolutamente
indescriptible por los medios habituales. Se podría hablar aquí de una „conciencia".
c.) Este desmoronamiento de la vieja concepción del mundo, en sentido estricto, no sería, pues,
una „demostración de la existencia de Dios", sino, en cualquier caso, tan sólo una
preparación. A muchos les basta con esto, pues estaban sencillamente bloqueados por la desfasada
concepción materialista del mundo y ahora pueden emprender vías más directas hacia Dios. Pero,
atención, hay aún mucho más: ¿qué es, sino, esta „información" o los otros procesos
inaprehensibles del universo ya mencionados? ¿Qué o quién crea continuamente nueva materia y
energía y nuevamente la descompone? ¿Qué o quién es el que, tanto aquí como en la vida, regula
la frontera entre la vida y la muerte, y autoriza el tránsito, del mismo modo a como se pasa de la
vigilia al sueño? ¿Qué o quién es el que se expresa permanentemente, englobando tiempo y
espacio, activamente en el universo? ¿Es el hombre, que en su conciencia puede experimentar, como
viniendo desde „fuera", la energía, el tiempo y el espacio, verdaderamente una „copia"
germinal de Aquél que puede hacer esto mismo a escala mayor (v. Génesis 1, 26)?
d.) Se añade aquí, además, que el caos y la casualidad, prácticamente, quedan descartados como
respuestas. Pues este mundo y las criaturas vivas, y el mundo de las partículas, y también los
procesos en la vida, muestran un grado tan poco casual de orden dentro del caos, de teleología y de
sentido dentro del todo, que es equiparable al de una obra de arte completa; y también escasean las
formas de transición que una evolución azarosa habría producido, etc.. Tan sólo con estas
conclusiones, debe resultar claro que es más difícil no creer que creer en una inteligencia
primordial central, que fije el principio y la meta de un „programa de creación" y que
determine el camino con regularidades que se despliegan. De este modo se ha confirmado aquella misma
conclusión a la que se puede arribar por encima del entendimiento, tal y como ya hiciera una vez,
con su „hemisferio derecho místico", unos 800 a. C., la conciencia mística de los antiguos
pueblos: el ver a Dios en acción. (Los „dioses" de otros pueblos eran, originariamente, tan
sólo denominaciones de cualidades concretas del único Dios; sólo cuando esta sabiduría
palideció, se los interpretó como „dioses" independientes y se los concibió al modo de
magnificados seres humanos ya existentes). Por parecidas vías, investigadores no creyentes como
Max Thürkauf, Georg Todoroff y muchos otros arribaron a la creencia en Dios.
e.) La fe, en el sentido de una profunda convicción, es mucho más que el puramente intelectual „dar-por-cierto"
algo.
f.) Están en la fe, claro, personas como los místicos y otros de su clase, pero también los
creyentes normales que dan testimonio de experiencias con Dios y con Cristo muy directas y
transformadoras; y aquellos que, por medio de este contacto, también tienen, en su interior,
verdaderas experiencias con el divino y creativo Espíritu divino. Tarde o temprano, estos caminos
pueden conducir, asimismo, de una forma totalmente independiente, a una transformación y a
descubrimientos sobre la naturaleza de las experiencias. Aquí comienza el texto principal de
"caminosdecristo.net".
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Los antecedentes: en el libro primero de Moisés (el Génesis), 29, se lee: Entonces dijo Dios "Os entrego todas las plantas que tienen semilla, y todos los árboles que producen fruto con semilla. Os servirán de alimento". Esto se correspondería con nuestros conocimientos de que el hombre tiene fundamentalmente los aparatos masticatorio y digestivo propios de un frugívoro o comedor de fruta (y no los de un omnívoro, como pudiera pensarse, si sólo se tienen en cuenta las categorías que parecen abarcar a la mayor parte de los animales, carnívoros, omnívoros y herbívoros). Después del diluvio (documentado arqueológicamente, p. ej., en oriente próximo), se lee, sin embargo, en el Génesis,
9, 3, a Noé: "Todo lo que tiene vida os servirá de alimento; ... Tan sólo la carne en la que aún haya sangre no debéis comerla". Hasta aquí todo se refiere a un tiempo previo a la aparición de los pueblos actuales, es decir, no concierne, en la medida en que la tradición sea correcta, sólo a los posteriores judíos.Hay cada vez más pruebas de que existe una relación entre las numerosas prescripciones, hoy apenas comprendidas, sobre el sacrificio animal y el placer del consumo de carne sacrificial. Ya el profeta Oseas (6, 6) dejó dicho: "Quiero amor, no sacrificios, conocimiento de Dios, y no holocaustos". Valiéndose de esto, Jesús dijo: "Entended, por ello, lo que significa: 'Misericordia quiero, y no sacrificios " (Mt. 9, 13 y 12,7). Sobre Lucas 22, 11, en donde Jesús pregunta, dónde puede comer el cordero pascual –que luego, en la subsiguiente cena, no vuelve a mencionarse-, hay escritos protocristianos „apócrifos" (que en torno al 400 no fueron admitidos dentro del canon bíblico), p. ej., en el „Evangelio ebionita". Allí se puede leer: "¿Acaso pido yo comer en esta fiesta pascual carne de cordero con vosotros?". La lengua aramea solía usar para tales oraciones algunas palabras menos y permitía así diversas interpretaciones, si la entonación se suprimía. Esto provocó diferentes traducciones que se prestaban fácilmente a los más enconados debates.
En los Hechos de los Apóstoles 15, 19 se menciona lo que dijera Santiago, el líder de la
comunidad primitiva, que a los (convertidos por Pablo) „paganos que se vuelven hacia Dios, no hay
que crearles (ajenas) dificultades. Es suficiente con instruirles para que eviten la contaminación
de los (sacrificios de) idolatría y la impudicia, y no coman ni animales estrangulados ni
sangre". Por el contrario, en Eusebio, uno de los primeros historiadores de la iglesia, en las
Actas de los Apóstoles apócrifas (v. arriba) y en otros lugares, se ofrece la imagen de que al
menos Jesús, Juan, Pedro y Santiago mismos llevaban, normalmente, un régimen vegetariano de
vida.
Mt. 15, 11-20 / Mc. 7, 17-21 muestra, ciertamente, que Jesús concedía mayor importancia a
„lo que sale de la boca que a „lo que entra en la boca"; sin embargo, esto se refiere a las
preguntas de los fariseos en torno a lavarse las manos antes de las comidas. Se trata del mismo
orden de valores que aparece en la frase sobre la viga en el propio ojo y la paja en el ajeno. Es
decir, lo importante es comenzar por uno mismo, y no movido por el temor a las influencias externas.
No se prescribe, empero, el deber de comer carne.
Según Lc.. 10, 8 Jesús aconsejó a los discípulos comer en sus viajes aquello que sus
anfitriones les ofrecieran. Esto no significa, automáticamente, que el asunto sea algo por completo
irrelevante. Por el contrario, en un ambiente árabe, p. ej., que alguien rechace el cordial
ofrecimiento de una comida o bebida, o que no sepa consumirla debidamente puede, aún hoy, provocar
las más insospechadas reacciones. A los discípulos de aquel entonces, además, se les otorgó el
poder de resultar inmunes a ingredientes manifiestamente dañinos (Mc 16,18.). No está
justificado, por tanto, sacar estas palabras bíblicas de contexto y darle un sentido general
ilimitado.
El cuerpo es una herramienta y, como tal, requiere de un trato responsable.
Cada cual debe, en última instancia, tomar la decisión sobre cuál sea la alimentación más
adecuada para sí mismo.
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"Una oración..." vea debajo
En su época, Jesús, con sus discípulos y demás seguidores, fueron interpretados por muchos como un movimiento para la curación del cuerpo y del alma. Dado que esto no resulta tan evidente hoy día, se ha de incidir sobre ello.
La voluntad de curarse.
Jesús, en primer lugar, formuló a un hombre desprevenido una
importante pregunta: "¿Quieres curarte?" (Jn. 5,6). Jesús se dirigía al
alma. El enfermo refleja sus manifiestas deficiencias en su búsqueda de una curación.
Pero, a través de la pregunta, se le da ocasión para percatarse de si lo que quiere, verdaderamente,
es curarse. Es éste el primer requisito de una curación bien entendida. La recepción de esa ayuda
se dificulta en la medida en que el subconsciente, por la razón que sea, bloquea el camino hacia la
curación y la búsqueda de ayuda. De una u otra forma, podría recurrirse a alguna medida médica
de primeros auxilios o ejercer algún efecto sobre un síntoma. Pero la curación es algo que va
más allá de esto, algo que sólo funciona cuando el enfermo puede apropiársela, es decir, cuando
puede conectarla con sus propias potencias curativas.
Aplícanse a ello no sólo aquéllos que, profesando ya las artes médicas, ya las asistenciales, ya
dando consejos sobre la vida, están dispuestos a colaborar con el paciente, sino también reputados
„sanadores" y personas que coadyuvan a la curación por la fe o la oración.
La fuerza de la fe.
Mt. 9, 22 : Apenas toca las
ropas de Jesús una mujer que buscaba su curación y ésta se cura: "Tu fe te ha
salvado". En su relación con Dios, todo aquél que posea experiencia de la fe, verá en
esta fuerza de la fe algo extremadamente real, algo que hace posible el proceso de curación. Bien
es cierto que también el así llamado efecto placebo, conocido en medicina, revela algo de la
fuerza de la convicción humana (cuando, p. ej., se toma azúcar creyendo que se trata del
medicamento). Sin embargo, aquí no se dan las profundas reversiones de procesos patológicos
propias de las curaciones por la fe.
Jesús es, asimismo, el prototipo, en el sentido más integral, de persona sana tanto en cuerpo, en
alma y en espíritu.
Extractos del capítulo "La cuestión de los milagros" de
nuestro texto principal *): Jesucristo no sólo hace
referencia, tal y como hacen algunos sanadores actuales, a „energías cósmicas" que obran a
través de él, él hace referencia a la fe, la fe en la posibilidad de curación por medio de él
y, en última instancia, por medio de Dios, a través de la persona físicamente observable de
Jesús.
Aún hoy se dan curaciones que, al igual que aquéllas originariamente procuradas por los
discípulos, se obtienen por medio de la oración; y por obra de la parte más interior del hombre,
aquélla que se halla vinculada a Cristo, la que quiere la curación y la recuperación de la
persona, persona que, según Jesús, puede lograr incluso „mayores cosas" que él (Jn. 14,
12-13).
La curación espiritual misma y el progreso anímico-espiritual a ella aparejado no son, sin
embargo, una gracia que pueda forzarse, por mucho que el hombre pueda hacer para favorecerla.
Con frecuencia las curaciones eran „signos", obras a pequeña escala que indicaban algo mayor
y más fundamental. En el caso de la curación del ciego de nacimiento en sábado, Jesús responde
que no se trata de ver los pecados como causa de la enfermedad, „sino (que se trata) de manifestar
las obras de Dios en él". Cfr. Jn. 5, 6-9; Jn. 6; Jn. 9, 3 etc..
Hoy, gracias también a muchas experiencias y hallazgos paracientíficos, ha dejado de ser
inconcebible la idea de que Jesús, de hecho, podía tener la facultad de influir en las fuerzas de
la naturaleza. Mirar cara a cara a este fenómeno puede resultar importante para nuestro actual
concepto del hombre, para una curación integral, es decir, cristiana.
La imposición de manos.
Aunque no siempre, con frecuencia, Jesús y los discípulos
impusieron las manos para curar. Esta práctica puede verse de forma ocasional aún hoy. La persona
que impone las manos al enfermo sobre la cabeza o los hombros, pronuncia entretanto una oración, a
veces con acompañamiento de la comunidad. Esto sirve a que la compenetración y la conciencia se
conviertan en un canal para la ayuda de Dios. Esto puede entenderse de forma simbólica. Pero
gracias a las modernas corrientes de curación espiritual –entre las que se encuentran cristianos
con pleno conocimiento- sabemos que se trata de una realidad. En el primitivo cristianismo se
hablaba de que aquí estaba actuando el "pneuma", el aliento vital o el Espíritu Santo*).
Esta práctica, a veces combinada con otras, también se usaba en las preces para la curación, así
como en las bendiciones. Véase, p. ej., Mt.19, 13; Mc.8, 23; Mc.10, 16 (bendición de los
niños); Lc.4,40-41 (curación & expulsión de demonios); Lc.24, 50 (bendición de los
discípulos); Hechos de los Apóstoles 6, 6 y 19,12, así como 28, 8.
Sin embargo, la intercesión en la curación no depende necesariamente de la imposición de
manos. Se da también, por lo demás, a distancia, algo que se deja sentir mucho más difícilmente.
El sufrimiento condicionado anímicamente.
La curación de la psique y la de las fuerzas vitales, es decir del cuerpo, están íntimamente relacionadas. El buen consejo „pastoral", el que versa sobre la vida, puede tener aquí también efecto sobre el padecimiento psicosomático, siempre y cuando sean razonables los consejos que se pongan en práctica y no empeoren los errores en la conducción de nuestras vidas.
Extractos del capítulo "La ira sagrada y... emociones" del texto principal' *): Jesús vivía permanentemente en „positivo estremecimiento ante Dios" y en la compasión hacia los hombres... En el caso del hombre normal, casi todas las emociones están mezcladas, sobre todo, con mecanismos de estimulación y reacción que, si bien biográficamente son todos ellos muy diferentes y actúan de forma muy variable, en su estructura básica, son muy similares. Es más, entresacar de las propias reacciones mecanismos siempre diferentes, examinarlos, en vez de reprimirlos, y llegar así finalmente a domeñarlos, es decir, a confiarlos a Dios, es un largo proceso de aprendizaje.
Así, resulta de poca utilidad, en general, querer tratar, de la forma acostumbrada, complejos globales de problemas también de forma global. Resultaría más efectivo, buscar primero las partes componentes individuales de un complejo de esa clase, y así diferenciar de forma consciente si se trata de una „viga en el propio ojo" o de una „paja en el ojo ajeno" (Mt. 7, 1-5), y quién es de ello responsable. Algunas escuelas cristianas enfatizarían considerablemente lo primero, dado que es más difícil —y debe aprenderse en primer lugar cómo— examinar las propias acciones problemáticas, y dado que éstas son también más fáciles de corregir. En la práctica psicológica, la otra perspectiva se pondría más frecuentemente en primer lugar como sacrificio. Al final, se percibirá que, a pesar de todo, ambos enfoques, en mayor o menor medida, han entrado en juego.
Una posible práctica, a este respecto, es: 1) P. ej., examinar
interiormente la correspondiente emoción, experimentada como negativa, tal y como aparece en
concreto (p. ej. miedo, odio, ira, indiferencia y arrogancia, duda desproporcionada,...). 2) En
lugar de cavilar mucho, esperar un momento en calma, para percibir tanto como sea posible, de qué
se trata. Entonces, 3) confiar en oración**) a Dios este problema que así se ha vivido, que así
ha llegado incluso a sentirse con el cuerpo. 4) Permanecer en calma, hasta que aparezca una chispa
de iluminación.
Con alguna práctica meditativa ***), p. ej., esto puede experimentarse como una corriente que sale
fluyendo hacia arriba y, en determinados casos, como una corriente de fuerzas renovadoras que entra
fluyendo luego hacia abajo. En otros casos, es también posible „espirar" con la respiración
la emoción negativa, etc., con actitud de confiarla a Dios; y, en la inspiración, permitir que lo
positivo pueda entrar fluyendo desde la misericordia de Dios (una variación de la
permanente oración de los monjes cristianos del monte Athos, mencionada en el capítulo „El
silencio en el desierto" de nuestro texto principal).
Problemas mentales.
Extracto del capítulo „La transfiguración" del texto principal*: Está el „pensamiento positivo" y están las „afirmaciones" positivas (postulados). Sin embargo, si no se lo practicara de forma egoísta e insensata, con manipulaciones técnicas, se lo podría poner en disposición de corresponder con lo que puede venir de Dios; se podría abrirlo para ello. En la literatura de esta índole se echa de menos, en su mayor parte, esta preocupación, de modo que, con frecuencia, deviene así también en autoengaño.
"Problemas del destino".
En las modernas corrientes de curación espiritual se tiene, p. ej., experiencia de que hay casos donde surge la impresión de que (aún) no es posible una curación, es decir que „no ha sido concedida". Se trata algo así como de una fase del „programa". Puede ser que, p. ej., el enfermo „quiera" aún aprender algo de la enfermedad, o deba hacerlo. Sin embargo, también esto es plenamente susceptible de solución con Dios. Véase al respecto también el epígrafe precedente „La voluntad de curarse".
Cuestiones legales.
La pura curación cristiana por la oración, de resultas de una
imposición de manos, está protegida, p. ej., en Alemania, por la libertad constitucional de
práctica religiosa. Quien, sin embargo, quiera ofrecerla como un servicio, más allá del ámbito
domiciliario del círculo privado o más allá de la iglesia, debe previamente informarse con
detalle de la situación legal. En caso de que se lleven a cabo prácticas susceptibles de ser
interpretadas por otros como diagnósticas o terapéuticas, incluso si, a cambio de éstas, o no se
recibe honorarios o sólo se reciben donativos, en Alemania se ha de aprobar el examen de
practicante o disponer de acreditación como médico (los sanadores espirituales, p. ej., cuya
técnica, aunque se aparta, por lo general, de la originaria curación cristiana, presenta también
similitudes con ella, pueden con frecuencia sentir las enfermedades y demás con sus manos). Si bien
sería deseable que las leyes contemplaran de una manera menos burocrática el carácter especial de
estas prácticas, la Dachverband Geistiges Heilen [„Federación de Curación
Espiritual"]****) recomienda también que, en las presentes circunstancias, se someta uno a un
examen de practicante. En teoría, en aquellos casos en los que sólo se realiza consejo
psicológico o curación espiritual, se concede un permiso simplificado del mismo. Ya es otra
cuestión si este permiso simplificado puede convertirse en algo real en todos los casos.
En Inglaterra, p. ej., se acepta ya de forma general a los „sanadores espirituales",
permitiéndoles incluso el acceso a los hospitales.
*) El 'texto principal' aborda éste y otros puntos desde una perspectiva más
amplia, a saber, en relación con las posibilidades del desarrollo humano sobre todo; es decir, en
torno a la „curación" en el más estricto sentido.
**) En general, sobre la mejor actitud ante la oración, cfr. también nuestra página "Una oración por la paz...".
***) Véase la página "Meditación cristiana".
****)
World Federation of Healing – muchos grupos diferentes en todo el mundo. http://www.wfh.org.uk .Volver al índice de esta página.
("... la curación" vea anteriormente)
Está confeccionada de tal modo que, ya en el primer párrafo, sin más explicaciones, se provoca la necesaria actitud para una efectiva oración. Puede modificarse de forma que se acompase con las propias sensaciones. En lugar del tercer párrafo, se le pueden remitir a Dios otros motivos. Recítese lentamente y con convicción:
¡Dios, mi causa, mi apoyo y mi esperanza!
Unido a Jesucristo te doy gracias por todo lo que de Ti viene.
perdóname todo lo que me haya apartado de Ti.
por favor, en este silencio te ruego que tu Espíritu me vuelva fecundo.
Guíame para que no entorpezca el camino de otros hacia Ti.
condúceme para ayudar a otros hacia Ti.
protégeme en mi camino *.
Inspira a los hombres para que dejen las decisiones sobre la vida y la muerte en tus manos **.
Ayuda a aquellos que trabajan por tu creación***.
Guía este mundo hasta el nacimiento del nuevo tiempo que nos has prometido.****
*) Aquí se pueden incluir otros motivos.
**) Aquí se pueden incluir otros motivos particulares y tratarlos, a continuación, en meditativa reflexión, tales como ´terminar con la espiral de violencia y represalia´, ´restar a la violencia, mediante la solución de los problemas, una de sus causas ´, ´sólo adoptar aquellas medidas de seguridad que garanticen los derechos humanos a los ciudadanos/as libres´, ´guiar un diálogo pacífico entre los hombres de buena voluntad de todas las religiones´ ... .Mateo 5:9; 26:52. Las declaraciones de iglesias en inglés.
***) La atormentada naturaleza grita pidiendo auxilio. Acaso sea hora de pedir a Dios o a Cristo que nos proteja de la agitada violencia de la naturaleza. Pero esto no puede suplir el necesario cambio del comportamiento humano ante la Creación.
****) Lucas, 11:2; 21:31. Apocalipsis, 11:16; ... véase también el Padrenuestro, Mateo, 6, 7-15. Dios puede repartir el amor que le ha sido dado.
Las sagradas escrituras de las religiones hacían, originariamente, hincapié en la lucha del hombre con su propio lado oscuro; era el caso de la Biblia, también del Corán, del Zend Avesta o de la Bhagavadgita, ... y no en luchas externas. En multitud de ocasiones, esto fue más tarde olvidado o malentendido. Hoy en día, sin embargo, se dan esfuerzos para contraponer las coincidencias éticas de las religiones al declive de los valores de esta civilización egoísta. Sin que por ello pierda cada religión su singularidad.
La oración y una vida y conducta llevados por el mismo espíritu se corresponden el uno al otro, ambos se apoyan mutuamente.
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Como creyente cristiano puede Ud. bendecir a todos y a todo, siempre y cuando sienta que ello es acorde con la fe y Ud. se dirija para ello hacia Dios. No sólo existe la habitual bendición de sacerdotes y párrocos del 4º libro del Pentateuco (Números), 6:23 - 7:1 .
UD. puede también, como laico, difundir la bendición. No precisa para ello de ninguna fórmula, ni debe hablar en voz alta; tan sólo es necesaria la actitud interior correcta; en este sentido: "La bendición del Señor sea con vosotros ahora y siempre". Dios no hará nada indebido por su bendición. Esta costumbre se ha vuelto infrecuente, pero podría resultar de ayuda.
Hay muchos pasajes bíblicos en torno al tema de la bendición. Algunos típicos sobre los diversos aspectos de la bendición: Zacarías, 8:13; Hechos de los Apóst., 3:26; Efesios, 1:3; 1 Pedro, 3:9-12; Hebreos, 6:7. Algunos otros pasajes bíblicos para ello: Mateo, 5,44 o Lucas, 6:28; Romanos, 12:14; 1 Pentateuco (Génesis), 9:1; 5 Pentateuco (Deuteronomio), 11:26; Salmos, 115:13; Proverbios 11:25.
*) Algo comprensible de suyo: allí donde se bendicen armas los ángeles tendrán problemas con tales "bendiciones" ... .
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La lamentación como posible integrante de la práctica cristiana.
Algunos círculos cristianos, incluso de estrictos creyentes, suscitan la impresión parcial de que sería mejor que los cristianos se entregasen a su destino, sin implicarse tampoco demasiado en la crítica de los acontecimientos del mundo: en su lugar pueden orar por que éste mejore o hasta intentar hacer algo al respecto. Pero que éstos pueden "lamentarse amargamente" ante Dios –v. las Lamentaciones del Antiguo Testamento–, salvo en forma literaria ('Don Camillo y Peppone'), sigue siendo algo raro y, en todo caso, rara vez se enseña oficialmente, en las iglesias. En la oración privada sí que puede darse más. Si se comparase con esta situación la práctica judía en el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén (sin pretender recomendar ahora algo similar para los cristianos), se vería definitivamente claro que se trata aquí de un posible componente de la fe de gran importancia.
Aun cuando los valores y promesas específicamente cristianas (cf., p. ej., la cita del sermón de la montaña, Mt. 5:5: "Los humildes heredarán la tierra") se contrapongan a la tendencia que sigue siendo dominante en el mundo, podría pensarse que, quizás aquí podría estar implicado que los cristianos no pueden enfrentarse a tales promesas. Las promesas no son ninguna opción sin compromiso de la gracia que pueda haber, y pueden venir o no. Éstas no son sino promesas. Cuándo se cumplan éstas es algo que puede depender también de la madurez de los seres humanos, o de que sean "imploradas". "El Reino de los Cielos sufre violencia ". Mt.11:12.
No quedó claro ya de quién o de qué se queja uno aquí. ¿Acaso de otras personas? ¿O se trata de los poderes diabólicos –desechados como infundados por algunos teólogos– que pueden haber contribuido a engañar a los hombres? Todos ellos pueden tener su parte de responsabilidad. Aparece entonces con frecuencia la presunción de "se ha autorizado" (con más de un "porque..." pensado humanamente). ¿Pero es esta "dirección", que puede "autorizar" algo o no, y que amplía las reglas de juego del Señor, sólo directamente el Altísimo? Sería un gran error pensar en hacer responsable a Dios mismo del mal del mundo o de cualquier clase de "autorización". Durante los primeros siglos hablaron y escribieron los Padres de la Iglesia, aún reverenciados en ésta o en aquella iglesia, acerca de las jerarquías de ángeles que, transmitidas, existían entre Dios y los hombres, etc. Los gnósticos hablaron, asimismo, también de los llamados "Arcontes" con características con frecuencia problemáticas. A su manera, también otras culturas han recogido tales experiencias: p. ej., el Libro de los Muertos tibetano está repleto de recomendaciones sobre cómo proceder con tales seres después de la muerte. Precisamente, por lo que toca a las cosas fundamentales que están más allá de los recíprocos reproches estrechos de miras de las personas, un día podría confirmarse que aquí está coactuando esencialmente una „dirección" no completamente libre de defecto por debajo del Altísimo, también por debajo de Cristo, pero que, comparada con los seres humanos o comparada incluso con fuerzas directamente negativas, está a una "altura" extraordinaria.
Conclusión: si bien es posible lamentarse ante Dios, ya que sigue siendo el correcto interlocutor, no tiene sentido lamentarse de él. Tal queja puede implicar también transferir a Dios actitudes con los correspondientes y agitados sentimientos humanos, aún cuando tales sentimientos, en vez de duelo, p. ej., conllevan irritación por lo injusto (Mt. 5:6). Puesto que la solución se deja en manos de Dios, este tipo de queja representa en el fondo un tipo especial de intensa oración. No obstante, le corresponde demostrar amor o veneración respecto a Dios o Cristo; ello protege, además, de caer en la pura negatividad, la cual ya no conduciría a Dios, sino más bien a cualquier otro sitio.
Otra vía es dejar que estos sentimientos se apacigüen un tanto por sí mismos, permitiendo así la clásica y pura oración, en la que a Dios se le ofrece todo en forma de agradecimiento y ruego. Es a buen seguro una actitud adecuada frente a Dios orar normalmente de este modo. Pero está permitido también quejarse en el anterior sentido cuando parece necesario y honesto (auténtico).
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Adviértase en primer lugar que el hombre —así lo confirman incluso las más recientes investigaciones económicas*)— no es aquella criatura puramente egoísta que la teoría económica liberal había presupuesto hasta ahora. Sólo una minoría se conduce según los propios intereses. Para la mayoría, otros valores, como la voluntaria y recíproca colaboración, juega un papel al menos igualmente importante y, a menudo, decisivo. Este „altruismo recíproco", como el egoísmo, tampoco conduce automáticamente, sin embargo, al bien común, ya que puede también actuar favoreciendo la formación de camarillas. Sólo las decisiones éticas conscientes, consecuentes, pueden coadyuvar a ello.
Aplícanse aquí puntos de vista psicológicos y religioso-éticos. El hombre es, a partes iguales, una criatura individual y social. Así pues, con la debida disponibilidad, puede entrenarse tanto la sana autoestima—no desmesurada— como la actitud solidaria con los demás. Allá donde aparece sólo el lado egoísta, o bien no se ha desarrollado con energía el lado altruista o, tal vez, ha quedado atrofiado a causa del „adoctrinamiento" de la sociedad occidental. Las sociedades socialistas subrayaron unilateralmente la solidaridad, dejando en multitud de ocasiones que, por el contrario, el lado individualista y necesitado de libertad del hombre se atrofiase, olvidándose de aquello para lo que el hombre ha sido hecho. Allí donde los hombres no hallan justas condiciones, tarde o temprano, aparece la crítica, etc. Una de dos, o se reconoce a tiempo, o, tarde o temprano, todo se tuerce. Esto vale también para la actual forma económica dominante, caracterizada por las grandes empresas de ámbito global. Jesús recomendaba aclarar primero los problemas de la propia casa de uno (Mt. 7).
Bien es verdad que los valores del sermón de la montaña (Mt.
5-7) **, etc., no han de traducirse sin más en normas de conducta social. Sin embargo, sería
una esquizofrenia contraria a Jesús guiarse en la vida privada por el mandamiento del amor al
prójimo y aplicar, en la dimensión laboral o en la social, justo los principios contrarios. Una
ética digna de tal nombre *** debe acreditarse en todos los planos y, en definitiva, ser válida
para todo el mundo. P. ej., el valor de la misericordia y que Jesús, en la práctica, se dirija a
los pobres, tiene, sin lugar a dudas, una significación social, más allá incluso de los conocidos
servicios sociales de las iglesias, también en lo que afecta al trato humano dentro de las
empresas. También Mt. 22, 17 tiene un muy práctico
significado, pues Jesús, a la par que la misericordia, también confirma ahí el „diezmo"
entregado, es decir, a la par que el impuesto romano, el vigente donativo del 10% para fines
religiosos o de bien público.
La parábola en Mt. 25,14-30 / Lc. 19 tiene conocidos motivos materiales. La comparación (en
Lucas, la ética actitud de un publicano; en Mateo, p. ej., la previa parábola sobre la fuerza de
la fe de las doncellas) muestra, sin embargo, que con ello se ha de considerar algo más que el
acrecentamiento de los bienes o finanzas materiales. Esto se expresa más claramente, p. ej., en Lc.
12,33 y Mt. 6,24, en donde los valores espirituales se colocan por encima de los terrenales. A
pesar de todo, el uso responsable dado a los bienes confiados se aplica de lleno también a lo
material. Incluso allí donde, p. ej., se aconseja ayudar a los pobres y a los desfavorecidos, se da
un valor a esta ayuda material o financiera/ dinero, en lugar de despreciar lo material, en general,
como carente de valor. Depende, pues, p. ej., de para qué se use el bien o el dinero dado.
P. ej., mentir, engañar, actuar como matón y emprender proyectos cuya inocuidad para otras
personas (no los criminales) y otras criaturas no está lo suficientemente demostrada va en contra
de una relación responsable con los demás, tal y como la que Jesús demostrara a cada paso. Jesús
tampoco enseñó que debía ponerse en primer lugar siempre las llamadas „imposiciones
fácticas".
Se conoce la prohibición que
el islam dicta sobre el cobro de intereses. Pero judíos y cristianos podrían
encontrar en la Biblia consejos similares (hay prohibiciones en el Antiguo
Testamento mismo):
Ezequiel, 18:8 y 9: "Aquel que no practica la usura, quien no cobra
interés (otra traducción: excesivo), aquel que aparta su mano del mal y juzga
rectamente entre la gente; aquel que obra según mis preceptos y guarda mis
mandamientos, ateniéndose firmemente a ellos: ése es un hombre devoto que
merece la vida, así habla el Señor."
V. también Esdras, 7:24 (exenciones de pago de intereses, aranceles e
impuestos para ciertos oficios);
Proverbios, 28:8 ha recibido más de una vez la cómoda interpretación
de que es a fin de cuentas indiferente tratar con dinero obtenido mediante
intereses porque de cualquier modo el dinero revierte en beneficio de los pobres
a través de los ricos. Los múltiples casos en que hoy el dinero se usa justo
en contra de los intereses de los pobres o del bien de la comunidad no respetan
sin embargo los presupuestos del versículo. Así pues, para respetar el orden
valorativo de este versículo lo realmente importante es en qué se emplea el
dinero.
Respecto al cobro de intereses, véase también en el Nuevo Testamento Mt.,
23:23 y Mt., 17:24.
Para esta formulación interesa mayormente lo que aún sigue pareciendo digno de
reflexión, si se abandona el ámbito referencial en el que surge el Antiguo
Testamento. Por ello no se abordará aquí con más detalle el Deuteronomio,
23,20.
*) P. ej., Ernst Fehr, Director del Instituto para la Investigación Económica
Empírica de la Universidad de Zurich, según entrevista en "Spektrum der Wissenschaft",
marzo 2002, "Altruismo recíproco...".
**) En una perspectiva más espiritual, estos valores se aclaran en el Capítulo sobre el Sermón
de la montaña, en la parte 1 de caminosdecristo.net.
***) Véase también nuestro capitulo "Fundamentos de la ética".
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Mt. 22, 21; Mc. 12,13-17; Lc. 20,20-26: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" es una actitud realista en lo que respecta al pago de impuestos a la autoridad romana. Se muestra también con ello una clara distinción entre lo civil y lo religioso. Por contra, no quiere indicarse aquí ninguna sumisión esencial ante la autoridad pública; Hechos de los Apóstoles 5, 29: "...Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres". En consecuencia, Jesús tampoco justifica automáticamente toda renuncia con „imposiciones fácticas".
Por un lado, la escala general de valores del sermón de la montaña (Mt.
5-7) etc. no ha de traducirse inmediatamente en normas de comportamiento social. Sin embargo,
iría con seguridad en contra de Jesús guiarse en la vida privada por el mandamiento del amor al
prójimo y aplicar, p. ej., en lo social o en la actividad política, principios contrarios. Una
ética digna de tal nombre **) debe acreditarse en todos los planos y, en definitiva, ser válida
para todo el mundo.
Imponerse a los competidores con métodos innobles iría, p. ej., en contra de la fidelidad y
responsabilidad que Jesús demuestra; traicionar la confianza; y, por encima de los afectados,
emprender proyectos cuya inocuidad para otras personas (no los criminales) y otras criaturas no
está lo suficientemente demostrada.
En Jeremías 29, 7 se halla un consejo profético:
"Procurad lo mejor para la ciudad adonde os he desterrado y rogad por ella al Señor; porque su
bien será también el vuestro". Esto aconseja decidirse en favor del bien colectivo en el
sentido más amplio. A los cristianos también se les recomienda encarecidamente en Mt.
5,13, Mt.13,33, etc. el interesarse por la sociedad y ser la „sal de la tierra".
Sin embargo, para los cristianos puede haber también situaciones en las que deban distanciarse de
las turbulencias sociales: Apocalipsis de Juan 18,4: "Y escuché otra voz del
cielo que decía: sal de ella (la ciudad de ‚Babilonia‘), pueblo mío, no te hagas cómplice de
sus pecados y así no recibirás sus castigos "
*) La página web caminosdecristo.net no persigue ningún fin político. Aquí
sólo se anima, de forma general, a pensar sobre este tema.
**) Véase, además, nuestra capitulo "Fundamentos de la ética"
Véase también nuestra capitulo: "Puntos de vista cristianos sobre
economía y cuestiones sociales ".
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El filósofo Prof. Dr. Jürgen Habermas***), tenido hasta ahora por no religioso, reconocía la importancia de las doctrinas religiosas también como raíz de los valores y de la cohesión social de una sociedad laica. Que el hombre esté hecho a imagen de Dios, creado con la facultad y el derecho a la libertad —dice—, puede también, decirle algo al „religiosamente lego", tal y como él a sí mismo se considera. Según él, el mundo depende de la reconciliación y el perdón, es decir, de valores que proceden de la religión. Se refiere a aquel „sufrimiento de los injustamente maltratados, humillados y asesinados, sufrimiento que excede toda posible reparación en términos humanos". "La perdida esperanza en una resurrección deja tras de sí un notorio vacío" (en la sociedad laica).
Entre los cristianos cultos encuentra Habermas importantes
deferencias que, recíprocamente, también los pensadores laicos deberían tener para con estos
cristianos:
- La conciencia religiosa debería abordar los conocidos motivos de „disonancia" con otras
confesiones y religiones. Observación: en cualquier caso, en
occidente existe un cierto civismo en estas relaciones, aunque sea sin duda limitado. En nuestro
texto principal pueden hallarse aquí y allá algunos puntos de vista que podrían ser esenciales
para un diálogo ecuménico o interreligioso; también en algunas páginas adicionales, p. ej., lo
referente a las iglesias y a la Ética.
– Deberían tenerse más en cuenta las „autoridades" científicas. Observación: de
esta página web se desprende que la mainstream (mayoría) científica, a menudo, no está a la
altura de los últimos posibles avances, muchas veces relevantes, o no quieren reconocerlos, ya por
razones económicas o de otro tipo. Esta forma de autoridad, por tanto, resulta, en muchos asuntos,
cuestionable. Asimismo, en el ámbito científico, se echa de menos la disponibilidad
interdisciplinar y el necesario pluralismo. Esto también puede decirse de cuestiones esenciales que
afectan a nuestra concepción del ser humano, p. ej., en la tecnología genética (cuya
problemática Habermas también menciona); pero también en el resto de las ciencias naturales.
Siguiendo los pasos de los Evangelios, se aborda este problema en diversos lugares de nuestro texto
principal. Es, sin embargo, cierto que es preciso un diálogo entre la religión y las ciencias.
Pero, podemos decir, por nuestra experiencia, que se han de incluir también las últimas corrientes
en las ciencias naturales **), es decir, los de la „investigación marginal o de frontera",
etc.. Además de ello, del lado de la religión, se han de tener en cuenta también los
conocimientos procedentes de la elaboración consciente de profundas experiencias religiosas, y no
sólo las construcciones conceptuales teológicas. Sólo así puede evitarse un diálogo de sordos.
Hasta la fecha, todo diálogo mantenido sobre la base de desfasados paradigmas (presupuestos
básicos, concepciones del mundo) o de miopes concepciones del cristianismo no han llegado a nada.
También las ciencias espirituales podrían beneficiarse de un proceso de este estilo, en la medida
en que el ser humano sea de nuevo ser humano, y el alma alma, en lugar de hacer de ésta una mera
función química del cerebro.
– La conciencia religiosa debe ajustarse a las „premisas de un estado
constitucional...". Remite el autor a la destructividad que puede ocasionarse en el ámbito
religioso de no adoptar esta medida. Observación: esta adaptación de los cristianos actuales a
los valores liberales es también un paso en la dirección de los orígenes, de los momentos previos
a la amalgama del cristianismo con instrumentos de opresión del estado desde el año 325 d. C..
Así, al tiempo que los círculos cristianos o religiosos, en su relación con las instituciones profanas, han solido adaptarse a su lenguaje, según Habermas, los círculos de pensamiento y lenguaje profano deben ajustarse, en el diálogo con los creyentes, cristianos o no, a su propio pensamiento, en lugar de „pretender, como un día se buscó", sencillamente „eliminarlos". En aquellas cuestiones esenciales para los creyentes, las mayorías laicas no deberían tratar de imponer acuerdos por mayoría sin haber comprobado en serio qué pueden aprender de lo que la otra parte reclama. Observación: así pues, de hecho, los científicos, políticos, etc. en diálogo con los cristianos, deben abrirse a „aquello" que también resuena en conceptos como „preservar la creación", „criatura", incluso „ser humano", etc., frente a conceptos como cosmos, biosfera, ecología, organismo, Homo sapiens... .
Habermas apuesta por una „tercera instancia" que medie entre religión y ciencia: por un „common sense democráticamente ilustrado" (el sano entendimiento o la razón humana); y ello en una „sociedad post-secular" que se decide por la perpetuación de los grupos religiosos. Observación: en Alemania, p. ej., esto se da muy poco, o sólo en la medida en que, al menos, las grandes iglesias deben tenerse en cuenta, más o menos, en ciertas discusiones. En los EE UU, p. ej., aunque la actividad religiosa del individuo goza de gran estimación, los valores religiosos con frecuencia se trasladan a la sociedad laica de una forma en que resultan apenas reconocibles.
*) FAZ/ SZ 15.10.2001 o el
texto en internet alemán.***) Anotación: Habermas y otras escuelas filosóficas:
Jürgen Habermas perteneció junto a Theodor W. Adorno y Herbert
Marcuse a la "Escuela de Frankfurt" cuya "teoría
crítica" influyó considerablemente en el movimiento estudiantil de
1968 y que por aquel entonces incluía variaciones de presupuestos
neomarxistas, ilustracionistas y estéticos.
La teoría y praxis del movimiento del 68 han sido especialmente
criticadas, desde un enfoque conservador filosófico y teológico, por Günter
Rohrmoser desde 1969. Éste veía aquella 'utopía' como un sucedáneo
de la religión (y, por ende, como competidora de la 'doctrina de la
salvación/escatología' eclesial), e intentó frente a ella salvar, p.
ej., la antigua doctrina de Agustín, de los "dos reinos (obra de la
voluntad divina)" –religión y estado–.
Tanto a los representantes de la Escuela de Frankfurt como a sus rivales
cristiano-conservadores y econoliberales se les dio y, en parte, se les da
aún hoy tan bien recoger de forma sesgada todos los argumentos, que
parecen hablar contra los respectivos rivales, o mejor, que se permiten
describir falazmente a la "contraparte" como si de un bloque
uniforme se tratara. Así, unos han perdido la ocasión de buscar de forma
diferenciada aquello digno de conservar en el orden tradicional de los
valores; y los otros no han sabido atender de forma diferenciada a aquello
que, en los nuevos movimientos sociales, más allá de las distorsiones
ideológicas, constituía el motivo legítimo y "emancipador".
Sin embargo, muchos en Alemania y en otros lugares han hecho notables
progresos desde entonces en esta discusión, porque muchos no estaban ya
dispuestos a dejarse atrapar en los viejos "frentes" de 1968. En
la investigación, con todo, aún no se ha comprendido suficientemente
este progreso; siguen apareciendo libros en los que se hace responsable al
rival de cuanto de malo hay en el mundo mientras que la actitud de los
propios amigos resulta intachable.
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Puntos de vista generales cristianos sobre cuestiones ecológicas *)
.Génesis 1:26-28 "Entonces dijo Dios: hagamos a los seres humanos según nuestra imagen, semejantes a nosotros**). Deben regir sobre... toda la tierra... " no quiere decir –tal y como se ha aplicado en la práctica- que el hombre pueda comportarse irresponsablemente con el medio ambiente. Antes bien, se trata aquí de la visión originaria de una humanidad, en tanto que cima creada en último momento de la creación con propiedades divinas. De ahí que se trate de la autoridad natural del ser humano, el cual podía „poner nombre" al resto de las criaturas y tratarlas de una manera harto responsable. El Génesis 2:15 describe así esta responsabilidad: "Dios, el Señor, tomó al ser humano y lo puso en jardín del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara / guardara". Este "cultivar" se refiere a una creación viva que sigue desarrollándose. Más tarde el hombre (cf. la historia del paraíso) se precipita desde esta unidad con Dios y su creación y se hace egoísta. Perdido sin remedio el fundamento, el ser humano debe reelaborar de nuevo todos los fundamentos espirituales, en lugar de reclamar su omnipotencia paradisíaca.
También en el Nuevo Testamento se concede gran importancia a la creación:
En Romanos 1:20 se dice que "la esencia invisible de Dios, su eterno
poder y divinidad desde la creación del mundo, se manifiesta en las obras de la
creación". Romanos 8:19 "Pues la ansiosa espera de la creación
aguarda a la revelación del Hijo de Dios" (otra traducción, "al ser
humano redimido", es decir, al ser humano ya perfecto.) Romanos 8:22
Pues sabemos que la entera creación gime hasta ahora toda ella y se halla en
los dolores del parto. Marcos 16:15 Y les habló: Id por todo el mundo y
predicad el Evangelio a toda la creación. (v. además, Colosenses 1:23).
Ahora viene en auxilio Jesucristo. Si bien tampoco él exime al hombre de su
responsabilidad hacia sus prójimos y hacia las demás criaturas, nos asiste
diciendo que los seres humanos deben "debe ser perfectos como el Padre en
el cielo" (Mateo 5:48), es decir, al modo en que se pensó
originariamente, a fin de que puedan atender a su responsabilidad. Sólo
entonces volverá la creación a ser una. Sólo pone como requisito que éstos
asuman también esta ayuda. Que el hombre camine sin Dios es calificado incluso
de „imperdonable" en Romanos 1:20.
Aunque en el Apocalipsis de Juan (sobre su carácter, véase la
parte 2 de nuestro texto principal) se anuncian, entre otras cosas,
acontecimientos catastróficos que pueden afectar a la humanidad, es decir, a
partes de ella, y al resto de la naturaleza, estos fenómenos concomitantes
nunca aparecen, en un tiempo de rectificación divina, como positivos, es decir,
como el auténtico propósito divino; y nunca en el Apocalipsis se disculpa a
los seres humanos que, por su cuenta, contribuyen a la extinción de las
especies o a otras catástrofes, ni de ningún modo se les anima a contribuir a
ellas.***) Antes bien, esta imprudente civilización es vista de forma
extremadamente crítica en el Apocalipsis.
El Apocalipsis no altera la positiva visión del resto del Nuevo Testamento, p.
ej., del sermón de la montaña (Mt. 5 "Los mansos poseerán la
tierra ...").
*) Este sitio
web no interviene en política. De ahí que aquí sólo se discutan normas
generales y no instrucciones de comportamiento sobre cuestiones políticas
particulares del presente.
**) Update
English/ Deutsch
***) en los EE. UU., p. ej., esto no lo tiene claro todo el mundo.
Vea también nuestra página "Fundamentos de los valores éticos".
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El comienzo de la vida humana.
Cuestión bien distinta es, sin embargo, el tratamiento práctico de tales
consideraciones.
El mandamiento "No matarás" –Éxodo, 20- se entendía en
tiempos del Antiguo Testamento en el sentido de "No asesinarás";
así, luego cambiaron las interpretaciones de lo que es asesinato y lo que es
homicidio. En sentido amplio, la escala de aplicación del mandamiento se
refiere a toda vida humana y, para los vegetarianos, más allá de este ámbito,
también al reino animal. La moderna propuesta de un "ethos mundial"
** interreligioso contiene como directriz "una cultura de profundo respeto
hacia toda vida".
En cualquier caso, hay que prestar la debida consideración
Las cuestiones legales *.
Jesucristo propuso a los hombres una decisión consciente en su
comportamiento ético y moral, en lugar de apoyarse ante todo en la presión de
una norma o uso legal exterior, tal y como ocurriera en los tiempos
altotestamentarios. Sin embargo, las normas legales pueden dar sustento a
las cuestiones éticas, tal y como se ha intentado en casi todos los ámbitos de
la vida.
Las reglamentaciones penales (como la del §218 alemana), ya sean severas
o liberales, parecen tener, en una estimación internacional, sólo un efecto
limitado sobre el número de abortos. Por consiguiente, se precisan, tal y como
ya se ha dicho, otros esfuerzos para alcanzar una solución.
La conexión con la técnica genética y la medicina reproductiva.
Incluso en las investigaciones científicas y en las fecundaciones artificiales
hay, en el ámbito internacional, un "consumo de embriones" que, p.
ej., la ley alemana de protección de embriones intenta limitar. En estos
momentos, el diagnóstico preimplantatorio (PID) ofrece una nueva tentativa para
generar causas adicionales de aborto.
Consecuencias sobre otros ámbitos.
Cuando se trata de la protección de la vida, se debería tratar también de
todos los peligros a los que están expuestos los ya nacidos
*) "Caminos de Cristo" no es un sitio web político.
Aquí no escribe contra nadie ni se plantea ninguna iniciativa política; tan
sólo se informa sólo sobre cuestiones generales.
**) Véase, p. ej., nuestro capitulo adicional
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A la parte 1: Los pasos de los Evangelios. / A la parte 2: Los pasos del Apocalipsis.
A la parte 4: Antiguo Testamento, y cooperaciones para el diálogo con otras religiones.
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