Los caminos de Cristo

Tabla : Una actitud cristiana: "En el mundo", pero "no del mundo"*, un "tercer camino"
Quien con Jesús, en tanto que medida y ayuda, busque progresar desde
la propia imperfección hacia estados de mayor porvenir (cfr. las páginas
"...curación"
y "...ética"),
puede, en primer lugar, p. ej.,
- dirigirse más francamente a sí mismo, en vez de proyectar todo sobre otros
Quien, a través de esta disposición más plena de amor y sabia, no se interponga en su propio camino, encontrará que el cristianismo no sólo es una clase de vida, sino un verdadero camino espiritual. Por esta vía, él/ella puede sentir a Jesús también como un compás, que permite encontrar un nuevo equilibrio más allá de extravíos limitadores:
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Ni consumido por lo exterior sino activo hacia el exterior |
- ni absorto en lo interior - y bien asentado interiormente |
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En lugar del mero pensamiento considerar los contenidos, los problemas, las ambigüedades |
- o el mero vacío meditativo - en meditativo y consciente silencio |
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Intuir "el Dios exterior en el cielo" |
- y dejarlo cobrar forma en el interior |
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Las huellas del inmutable Creador |
- ver en la mudable (libre) vida |
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Estudiar las regularidades del mundo exterior |
- y percibir el orden que subyace a la creación |
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Ni entregarse a las pasiones sino integrar las pulsiones |
- ni reprimirlas, - y administrarlas |
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Aprovechar el tiempo, el espacio, las circunstancias, buscar la sintonía |
- en lugar de la liberación de esas cosas |
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Trabajar hacia el exterior |
- y orar interiormente (regla benedictina: "ora et labora") |
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Querer comprender la contribución positiva de otros (tolerancia activa) |
- y desplegarse desde la propia fuente de fe |
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El hemisferio racional-analítico |
- y el „místico"- sintético, es decir, los puentes entre ambos hay que tomarlos en serio |
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Conocer la percepción subjetiva |
- y, buscar, pese a todo, la verdad diferenciada entre los modos de consideración subjetivos |
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Aprender de las tradiciones (constructivas) |
- y (dejarse) despertar a la propia vida espiritual |
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Hacer ejercicios preparativos |
- y asumir la gracia (mística cristiana, ejercicios espirituales, ...) |
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Dirigirse a Dios personalmente |
- y a su fuerza |
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Amar a los prójimos |
- como a uno mismo |
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Permanecer en la razón |
- y mirar más allá de ella |
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Ni fundirse en el todo sino en el todo |
- ni endurecer el ego - ser como una célula consciente |
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Contemplar el cuerpo y la materia como instrumento |
- y crecer anímica y espiritualmente |
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Aceptar la plenitud, la responsabilidad |
- tras de la "puerta estrecha" |
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Luchar en favor de las correctas decisiones en la conciencia planetaria |
- y percibir, intuir el plan de Dios en otro plano |
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Divulgar los conocimientos |
- y disponerse hacia lo que es proporcionado |
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Transformar en el entorno / socialmente |
- aquello que ha mejorado en el interior |
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Compartir el sufrimiento del mundo |
- y regocijarse por la guía de Dios |
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Estar en comunidades espirituales |
- y buscando, como individuo, a Dios |
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Tener en cuenta la diversidad de pueblos |
- y dejar brotar el núcleo universal a todos ellos |
...así, el camino de Cristo se muestra como un tercer camino más allá de las oposiciones aparentes del mundo, un camino que conduce a la vida plena. Véase, además, los pasajes en negrita del texto principal y, p. ej., Jn. 17, y "Los Evangelios Apócrifos de Naq Hammadi": Evangelio de Tomás, 22. Quien resiste los embates de la vida puede profundizar con mayor ganancia en los otros pasos de Jesús en los Evangelios o en la historia de la Pasión y los Hechos de los Apóstoles (Pentecostés). Son éstos tanto el punto de partida como la meta de esta aventura. (Véase nuestro texto principal, parte 1)
Hay una relación entre lo que se refiere en los Evangelios y aquello que, en mayor escala, se cuenta en el Apocalipsis de Juan, véase nuestro texto principal, parte 2.
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**) Ampliación Una vía cristiana para tratar los acontecimientos de la vida . – Aquél que - con Jesús como medida y
ayuda - busque progresar
desde las propias imperfecciones hacia las cualidades más prometedoras
(cf. la página "...Ética": no hacer daño, sino ayudar...),
puede primero tomar conciencia de los defectos propios de su carácter,
de los errores y faltas cometidas, en lugar de imputar a otros todos los
humores, problemas y ofensas (cf. Mt 7:1 No juzguéis y así no
seréis juzgados. 2 Pues según el derecho con que juzguéis así seréis
juzgados, y con la medida que midáis, así seréis medidos. 3 ¿Cómo es
que ves la mota en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que hay en
el tuyo?...). (Esta práctica puede aplicarse ante todo allí donde se trata de mejorar conductas antes consideradas psicológicamente dentro de lo "normal". Cuando se trata de mejorar estados que hoy se consideran en cierta medida patológicos, sería tanto más necesario el obligado acompañamiento activo en ese camino de un asistente debidamente experimentado, en algunos casos incluso con formación en psicología, pues al tratar con los problemas propios la autonomía está tanto más limitada de lo habitual entre las personas cuando deben analizar sus propias debilidades. Si las limitaciones de uno fueran de tal calibre que hasta el apoyo resultara baldío, entonces tal asistente siempre podría rezar por el afectado, como complemento de la propia terapia. Presuponiendo que se busque ayuda, pues ya se sabe la importante pregunta hecha por Jesús "¿quieres curarte?" Cf. nuestra página "...Curación".) |
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