Los caminos de Cristo

 

Tabla : Una actitud cristiana: "En el mundo", pero "no del mundo"*, un "tercer camino"

Quien con Jesús, en tanto que medida y ayuda, busque progresar desde la propia imperfección hacia estados de mayor porvenir (cfr. las páginas "...curación" y "...ética"), puede, en primer lugar, p. ej.,
- dirigirse más francamente a sí mismo, en vez de proyectar todo sobre otros
  (cfr. Mt. 5,3);
- escuchar las exhortaciones de la conciencia, en lugar de reprimirlas (cfr. Mt. 5, 5 y 5,9 ...);
- percatarse de que él/ella vive para otros, también en sentido espiritual, y no sólo para su propio bienestar material (cfr. Mt. 5, 7);
- ocuparse de la búsqueda vital del espíritu de Dios, y no encandilarse con asuntos materiales (cfr. Mt. 6, 5-8... y Jn. 4, 21-24);
- preocuparse de ser más y no de parecer más (cfr. Mt. 5, 8);
- atreverse a vivir según los nuevos conocimientos, aunque a éstos no se les dé mucha importancia en este mundo (cfr. Mt. 5,15);
- verse, a pesar de los nuevos conocimientos en una posición modesta, servicial, en lugar de ufanarse (cfr. Mt. 5, 19 y Lc. 9, 48)...

Quien, a través de esta disposición más plena de amor y sabia, no se interponga en su propio camino, encontrará que el cristianismo no sólo es una clase de vida, sino un verdadero camino espiritual. Por esta vía, él/ ella puede sentir a Jesús también como un compás, que permite encontrar un nuevo equilibrio más allá de extravíos limitadores: 

Ni consumido por lo exterior →

    sino activo hacia el exterior →

- ni absorto en lo interior

    - y bien asentado interiormente

En lugar del mero pensamiento →

    considerar los contenidos, los problemas, las ambigüedades →

- o el mero vacío meditativo

    - en meditativo y consciente silencio

Intuir "el Dios exterior en el cielo"

- y dejarlo cobrar forma en el interior

Las huellas del inmutable Creador

- ver en la mudable (libre) vida

Estudiar las regularidades del mundo exterior

- y percibir el orden que subyace a la creación

Ni entregarse a las pasiones →

    sino integrar las pulsiones →

- ni reprimirlas,

    - y administrarlas

Aprovechar el tiempo, el espacio, las circunstancias, buscar la sintonía

- en lugar de la liberación de esas cosas

Trabajar hacia el exterior

- y orar interiormente (regla benedictina: "ora et labora")

Querer comprender la contribución positiva de otros (tolerancia activa)

- y desplegarse desde la propia fuente de fe

El hemisferio racional-analítico

- y el „místico"- sintético, es decir, los puentes entre ambos hay que tomarlos en serio  

Conocer la percepción subjetiva

- y, buscar, pese a todo, la verdad diferenciada entre los modos de consideración subjetivos

Aprender de las tradiciones (constructivas)

- y (dejarse) despertar a la propia vida espiritual

Hacer ejercicios preparativos

- y asumir la gracia  (mística cristiana, ejercicios espirituales, ...)

Dirigirse a Dios personalmente

- y a su fuerza

Amar a los prójimos

- como a uno mismo

Permanecer en la razón

- y mirar más allá de ella

Ni fundirse en el todo

    sino en el todo

- ni endurecer el ego

    - ser como una célula consciente

Contemplar el cuerpo y la materia como instrumento

- y crecer anímica y espiritualmente

Aceptar la plenitud, la responsabilidad

- tras de la "puerta estrecha"

Luchar en favor de las correctas decisiones en la conciencia planetaria

- y percibir, intuir el plan de Dios en otro plano

Divulgar los conocimientos

- y disponerse hacia lo que es proporcionado

Transformar en el entorno / socialmente

- aquello que ha mejorado en el interior

Compartir el sufrimiento del mundo

- y regocijarse por la guía de Dios

Estar en comunidades espirituales

- y buscando, como individuo, a Dios

    Tener en cuenta la diversidad de pueblos

- y dejar brotar el núcleo universal a todos ellos

...así, el camino de Cristo se muestra como un tercer camino más allá de las oposiciones aparentes del mundo, un camino que lleve a la vida plena y a la verdadera libertad espiritual en Dios. Véase, además, los pasajes en negrita del texto principal y, p. ej., Jn. 17, y "Los Evangelios Apócrifos de Naq Hammadi": Evangelio de Tomás, 22. Quien resiste los embates de la vida puede profundizar con mayor ganancia en los otros pasos de Jesús en los Evangelios o en la historia de la Pasión y los Hechos de los Apóstoles (Pentecostés). Son éstos tanto el punto de partida como la meta de esta aventura. (Véase nuestro texto principal, parte 1)

Hay una relación entre lo que se refiere en los Evangelios y aquello que, en mayor escala, se cuenta en el Apocalipsis de Juan, véase nuestro texto principal, parte 2.

 

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